Recatamos del facebook del experimentaod copiloto grancanarios José Ángel Batista Falcón su opinión sobre las elecciones federativas.

Víctimas de nuestro propio circo nuevamente
En estos días tan convulsos para nuestro automovilismo por los procesos electorales, se producen muchas conversaciones entre compañeros, etc.
Hace unos días mantenía una en la que me aseguraban que el “cambio” había llegado a nuestro automovilismo, que íbamos hacia la modernización de nuestro automovilismos y por ende de nuestro parque adecuando la normativa a criterios RFEDA y FIA, sin renunciar y excluir a nadie, con Ralllies y clasificaciones independientes para dar cabida a todo el mundo.
Eso significa un “cambio” con lo que tenemos y que esa circunstancia la encarnan y representan los nuevos electos contra los “salientes”, bueno “salientes”, “salientes”…
Pero, desgraciadamente, mantenía otra, donde me aseguraban que los favores electorales van a hacer que todo continúe igual, que la normativa no evolucione, que continuemos con inventos de normativas, vehículos sin bridar, calendarios a medida y con asignación e inclusión de pruebas en un Campeonato por ser “palmeros” de todo este embrollo por llamarlo de alguna forma a lo “Juan Palomo” en todos los sentidos (Juez, parte, etc…).
Lo curioso es que en ambas conversaciones me decían lo mismo: “ese es el camino y ese es el compromiso” en el primero, porque hacía falta un “cambio”, y en el segundo porque así me lo han prometido.
Visto y escuchadas ambas partes, en caminos tan dispares, a alguien están engañando.
Sería bueno para todos, y por supuesto con el beneficio de la duda, por aquello del “cambio» tan necesario, que se clarificara solo la base del camino normativo a seguir, aunque desgraciadamente ya vayan a haber algunos que se vayan a sentir engañados cuando se levanten las cartas, sea cual sea el camino a seguir, porque hay claramente apoyos dados que van en direcciones literalmente opuestas, a tenor de lo expuesto.
Ojalá, por el bien del deporte, se cierre el circo de “ Juan Palomo “ y no se llegue a entonar la célebre frase circense de “y ahora… el más difícil todavía».

