Es una sensación rara de adrenalina mezclada con nervios, estrés y queriendo llegar a meta y, sobre todo, al final del RAllye.
El 90 % de la gente me dice que estoy loca al gastarme el dinero en algo que no me vale para nada y el resto que soy una valiente.
Y yo pienso que prefiero gastarme el dinero en mi pasión, mi vida y mis ilusiones que no gastarlo en drogas, alcohol, mujeres de pago, etc… O pegarme, como las veo, horas criticando a todo el mundo.
Cada vez que me pongo el casco y entró en el coche soy la persona más feliz que nadie pueda ver y cada RAllye que acabo es un orgullo para mi; no me importa si quedó primero o último, porque lo que me importa es acabar y vivir la experiencia de algo que me gusta.
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