Esta vez nos tocó el abandono, y por salida de carretera. Salvamos por los pelos caer al barranco, no había valla, pero se rompió el radiador de aceite.
Lástima que la organización no pusiera un poco más de empeño para poder reenganchamos.
Aún con todo debemos estar contentos porque llevabamos muchas carreras estando siempre en la meta, que es lo que quieren los patrocinadores. A ellos, y a la afición, por supuesto, queremos perdiles disculpas.
Darle las gracias a Cristian Suárez Acosta, a Juan Antonio Peña Muñoz y Daniel del Rosario Santana por su ayuda en intentar reparar el coche para salir al último bucle. No hubo tiempo suficiente.
Volveremos en el Rallye de Teror con más fuerza
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