
Tras los problemas sufridos en los tres vehículos de GPR Sport al comienzo en la etapa de ayer –puestos de manifiesto como un repentino bajón en el rendimiento de sus unidades de potencia que les obligó al prematuro abandono de la prueba– los vehículos fueron llevados al vivac de fin de etapa con el fin de ser revisados. Una vez analizado por el equipo técnico, tanto los propios vehículos como los parámetros de su funcionamiento, la conclusión es la siguiente: motivado por un errático diseño de la carrocería que no permite el correcto flujo dinámico del aire a través del motor, las tres unidades han sufrido problemas de temperatura perjudicando con ello al rendimiento y estructura de sus motores.
Debido a la premura de tiempo, el calendario de pruebas previsto a la finalización de los vehículos no pudo cumplirse antes del embarque en Marsella para encaminar los vehículos rumbo a Jeddah. Si bien es cierto afirmar que durante el verano se realizaron intensos test en la primera unidad construida, y que durante aquellas pruebas los actuales problemas que ahora se ponen de manifiesto no se presentaron, habida cuenta y con toda probabilidad de haber sido realizados sin el carenado definitivo que finalmente equipan los vehículos como carrocería.

La competición automovilística es así, en ocasiones mostrando su cara amable como en tantas y tantas veces ha ocurrido para GPR Sport. En otras, como en la actual, presentándose de forma traumática, incluso cruel, para poner fin a un interesantísimo proyecto que de esta forma echa por tierra las ilusiones de pilotos y equipo. Desde GPR Sport no nos queda más que asegurar el redoblar esfuerzos al máximo, en la línea que siempre fue bandera del equipo, para solucionar los problemas y retornar con más fuerza en busca de recobrar nuevamente la senda del éxito.

