Entramos en la semana del rally de casa, el Santa Brígida, pero Alberto Monzón no está, como otros muchos otros pilotos, muy conforme con la normativa que quiere reducir la monta de neumáticos en los coches.
Alberto Monzón
La verdad es que por más vueltas que le doy, no alcanzo a entender a qué o a quién beneficia la norma de la restricción de neumáticos. Hasta llegué a pensar a bote pronto que podría igualar las cosas entre equipos con más presupuesto contra los que tienen menos, pero tampoco me salen las cuentas. De todos es sabido que hay equipos humildes cuya única forma de correr es llevar muchos neumáticos usados e ir alternándolos entre bucle y bucle. Limitarlos no les ayudaría en absoluto.
Otro posible problema es algo tan normal por aquí como que llueva en un bucle y al siguiente esté seco. Muchos equipos, por seguridad y mejora de rendimiento, siempre tienen 4 neumáticos de compuesto más blando para condiciones de mojado. Si te obligan a marcar esas 4 gomas ya estás aún más limitado con el número de neumáticos de seco.
En cualquier caso, sigo echando en falta que en aspectos tan importantes se nos consulte a los que nos jugamos el físico. Con menos soberbia y más empatía saldríamos todos ganando. Conviene no olvidar que somos los cientos de equipos que corremos en Canarias los que hacemos grande este deporte con muchísimo sacrifico personal, convenciendo a miles de empresas a invertir aquí y no en otro lado, y aún así, la gran mayoría de nosotros, poniendo de nuestro bolsillo lo que tenemos y lo que no para mantener este circo.
Las federaciones están para velar por los intereses de los deportistas y, en deportes de alto riesgo, especialmente, por la seguridad de todos. No voy a entrar en su eficacia como gestores, pero, al menos y, nunca mejor dicho, no nos metan más palos en las ruedas.

