Alberto Monzón es muy bueno corriendo, pero si tuviera que jugar a las cartas estaría perdido porque no puede disimular lo más mínimo cuando no está contento porque las cosas no le han salido como él esperaba. En el Rally Villa de Santa Brígida estaba sonrriente porque las cosas le salían a pedir de boca, pero en el Isla de Gran Canaria no fue así. Si no tuviéramos que escribir, solo con las fotos sabemos de qué rally es casa una de ellas…

Alberto Monzón
Dicen que la cara es el espejo del alma. Visto lo visto, difícil negarlo. La cara de alegría del Rallye de Santa Brígida respondía a haber aprobado con nota en el estreno del coche, con detalles por mejorar, pero había que estar satisfecho.
La cara de absoluta frustración de este pasado Rallye de Gran Canaria es la de cuando la realidad está lejos de las expectativas. Es difícil contener la rabia que produce el no poder dar lo mejor de nosotros mismos por problemas mecánicos y de reglajes.
Esa es la parte negativa, pero yo suelo quedarme con la lectura positiva, y no es otra que haber aguantado sin tirar la toalla y coger el máximo de puntos posibles. La recompensa a ello es que estamos quintos clasificados absolutos del Campeonato Provincial de Las Palmas de Rallies.
Esto nos da una pequeña inyección de moral que nos ayudará a seguir buscando las soluciones para afinar el coche hasta el punto donde le podremos sacar el máximo partido. ¡Rendirnos no es una opción!

