El británico Lewis Hamilton (Mercedes) se impuso en el GP de Emilia Romaña, 13.ª prueba del Mundial de Fórmula 1, y su equipo, que hizo doblete en Imola (Italia) por el infortunio del neerlandés Max Verstappen (Red Bull), ganó el título de constructores, el séptimo consecutivo. El finlandés Valtteri Bottas defendió la primera plaza en la salida, en la que Hamilton, que dio un paso más hacia su séptimo Mundial de F1, cedió la segunda posición a Verstappen, pero el británico se repuso tras la primera parada de Mad Max y de su compañero de equipo, marcó vueltas rápidas con los neumáticos medios, aplazó su entrada al pit lane y se llevó la carrera.
Verstappen se puso segundo tras un error de Bottas y, tras celebrarlo, un reventón en la rueda trasera derecha le dejó fuera de carrera. No fue el único que acabó apenado en Imola. El francés Pierre Gasly (Alpha Tauri) tampoco tuvo su día. Primero, perdió una posición con el australiano Daniel Ricciardo (Renault), que incluso apretó a Hamilton. Más tarde, en el noveno giro tuvo que retirarse por un «fallo terminal» cuando iba quinto. Carlos Sainz, que se vio beneficiado, había adelantado en la sexta vuelta a su compañero de equipo por el exterior. En el trío de cabeza, Verstappen apostó por los duros, mientras que Hamilton avisaba al equipo de que no quería parar. Sí lo hizo Bottas para cubrirse y ahí empezó a alejarse de la victoria.
Hamilton, con ritmo, empezó a firmar vueltas rápidas. Por detrás, a Bottas le comunicaron por radio que tenía daños en el fondo plano. El finlandés ralentizó la carrera y contuvo a Verstappen mientras el líder del mundial y de la prueba agrandaba su ventaja. El francés Esteban Ocon, compañero de Fernando Alonso la próxima temporada, se quedó fuera en la vuelta 29 por problemas mecánicos y ese fue el otro giro del destino que favoreció a Hamilton, que acababa de marcar vuelta (1:17.502). Hubo un safety car virtual, muy corto, pero suficiente para que el británico entrara a cambiar neumáticos. Le vino como anillo al dedo. Puso neumáticos duros para asegurar. La victoria ya estaba en su mano.
Carlos Sainz, en la décima plaza, sentía la amenaza de Vettel. Pero Ferrari tuvo problemas al colocar el neumático derecho. Todo lo que había hecho el cuádruple campeón de Fórmula 1 en la pista, se vio fulminado por esa parada lamentable (más de 13 segundos). Quedaba aún tela por cortar en Imola, con varios giros de guion. El primero, para desgracia de Bottas, para alegría de Red Bull y Verstappen. Un nuevo error del finlandés le costó el segundo puesto provisional. Mad Max puso el DRS y le superó en la recta de meta en la vuelta 43. Pero el destino, caprichoso, le reservó un reventón del neumático derecho trasero a Verstappen en la vuelta 51. El neerlandés pagó el enfado con su coche. No era para menos.
