Porsche lanza el Macan Tribute, una nueva serie especial con motor 2.0 de 245 caballos y un amplio equipamiento de serie, que conmemora algunas de las grandes hazañas históricas de la marca en el mundo de la competición.
La historia de Porsche no podría entenderse sin su vinculación continua al mundo de la competición. Sus logros, su reconocimiento como marca y los grandes avances tecnológicos aplicados a sus coches deportivos de producción en serie están estrechamente ligados a las carreras. Y de esta idea nace la edición especial Macan Tribute, un coche con un completo equipamiento de serie y propulsado por el motor dos litros turbo de 245 caballos de potencia, que quiere rendir homenaje a las innumerables gestas de Porsche en todo tipo de competiciones automovilísticas a lo largo de sus más de 70 años de historia.

Aprovechando el lanzamiento del nuevo Porsche Macan Tribute, se han decorado cuatro unidades de esta versión con los colores de otros tantos coches de carreras de la marca que dejaron huella en sus respectivas épocas, y que hoy forman parte de la leyenda. Los cuatro iconos en los que se inspira la decoración de estos Macan Tribute que se emplearán en actos promocionales son: el Porsche 550/1500 RS Spyder de 1954, el Porsche 917 LH “Hippie” de 1970, el Porsche 924 GTP de los años ochenta y el más moderno Porsche 919 Hybrid, triple ganador de las 24 Horas de Le Mans y del Campeonato del Mundo de Resistencia en 2015, 2016 y 2017.
Estos cuatro Porsche Macan Tribute con la imagen conmemorativa de sus gloriosos antepasados ya se están utilizando en diferentes eventos organizados por Porsche Ibérica y por los Centros Porsche de España y Portugal.
Homenaje al Porsche 550/1500 RS Spyder
El Macan Tribute en tono gris ceniza, con detalles en rojo y las publicidades de Fletcher Aviation y Telefunken reproduce la decoración del Porsche 550/1500 RS Spyder que participó en la Carrera Panamericana de 1954. En aquellos tiempos esta prueba estaba considerada como una de las más duras del mundo y recorría más de 3.000 kilómetros por carreteras abiertas, desde el sureste de México hasta Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos. Al volante, Hans Herrmann logró la victoria en su categoría y la tercera plaza absoluta frente a coches de mucha mayor cilindrada y potencia, pues aquel 550 Spyder llevaba un motor de apenas 1.5 litros de cubicaje. Su gran baza era la impresionante agilidad que conseguía gracias a que solo pesaba 550 kilogramos. Años más tarde, Porsche decidió utilizar la denominación “Carrera” en sus deportivos más especiales, como recuerdo de una de sus primeras grandes hazañas en competición, en una prueba emblemática que únicamente se disputó entre 1950 y 1954.



