Cuatro cilindros, motor central: el Porsche 914/4 era el modelo de entrada de Porsche en 1969, mientras que hoy ese honor le corresponde al 718. Esta comparación muestra qué queda del mítico 914.
Un Porsche 718 Cayman T puede ser muchas cosas, pero ciertamente no el sucesor del Porsche 914/4. Incluso sus siluetas son bastante diferentes, coupé y targa.
Puede parecer una comparación imposible. Sin embargo, hay quien ve relación en sus características esenciales. Por ejemplo, Olaf Johannes Häner, que atesora más de 30 años de amor por los clásicos. Este ingeniero es una persona emocional, a pesar de la tendencia a la racionalidad que conlleva su trabajo. En su taller de Horstmar, en el distrito de Steinfurt, se ha construido un pequeño oasis: una gasolinera de los años sesenta donde guarda su pequeña colección de coches de época. Primero fueron Volkswagen, pero su corazón pertenece a Porsche.
El 914/4 de Porsche y Volkswagen
Uno de sus favoritos, obviamente, es su Porsche 914/4 de color verde. El elemento que une ambos mundos: diseñado en Porsche, con financiación de Volkswagen y motores de cuatro cilindros fabricados en Wolfsburgo. Lo montaba Karmann en Osnabrück, no lejos de la actual casa de este caballero de Paderborn, donde vive con su mujer y sus dos hijos, que comparten la afición de su padre.

Hoy le traemos un invitado: el Porsche 718 Cayman T. Tentación azul sobre el hormigón gris, 300 CV (220 kW) en lugar de los 100 del 914/4 2.0. «Si hoy me comprara un Porsche nuevo, sería exactamente este. Es puro, con cambio manual y motor central, todo lo que me cautiva. En lo que a mí respecta, la forma es un verdadero acierto. Todo es perfecto, cada línea es ideal».
Se pone al volante. Es como si el coche estuviera hecho para él, aunque no hay mucho en el interior hecho para los más puristas. De acuerdo, en las puertas hay lazos en vez de los habituales tiradores, pero eso es todo. Tiene asientos deportivos eléctricos y los sistemas de infoentretenimiento y navegación no son tan sencillos como Häner esperaba. Ahí no se parece en nada a su 914. Eso sí, el 718 T se suministra de serie con un gran compartimento en la consola central en lugar del módulo Porsche Communication Management, que es una opción
La «T» significa tradicionalmente «Touring» en Porsche y es sinónimo de placer de conducción verdaderamente puro. El 718 T viene equipado con una suspensión deportiva rebajada en 20 milímetros, que incluye amortiguadores adaptativos, el paquete SportChrono, con modos Sport y Sport Plus, y soportes activos de la transmisión. El sistema Torque Vectoring con bloqueo mecánico del diferencial trasero, que distribuye la potencia de forma óptima entre las dos ruedas motrices, también forma parte de los elementos de serie del T. Y no hay que olvidar la dirección extremadamente sensible, que permite a este atleta de motor central tomar las curvas con precisión por muy animado que sea el ritmo.
Elementos del chasis para el placer de conducir
Condiciones ideales, por tanto, para convertir las prestaciones del motor bóxer en dinámica lateral. Los 300 CV de potencia del turbo de dos litros y cuatro cilindros (con filtro de partículas), pueden hacer frente sin problemas a los 15 kilogramos de peso extra que tiene en comparación con el Cayman básico, debido al equipamiento adicional del chasis implementado en la versión T por los ingenieros de desarrollo. El 718 T, con sus 1.380 kilogramos, puede acelerar desde parado hasta 100 km/h en 5,1 segundos, gracias a su relación peso/potencia de 4,5 kilogramos por caballo. No hay realmente ningún retraso en la entrega de potencia. Los 380 Newton metro de par motor están disponibles casi instantáneamente por la respuesta del turbocompresor.

