Ha sido un día muy duro personalmente por tener que despedir a mi pequeño Toyota, ese que tantos momentos buenos y malos nos ha dado, pero siempre inolvidables.
Después de 20 años quiero agradecer a todos aquellos que me han apoyado, ya sea de una manera u otra, para seguir adelante con mi pasión en este deporte, el cual me ha enseñado muchas cosas a lo largo de la vida. También a mi familia y equipo, que han estado detrás de todo esto; simplemente ¡GRACIAS!.
Espero que su nuevo dueño lo disfrute igual que yo lo hice. Gracias Sergio Suarez por la confianza que has puesto en mi.