Antonio De León recuerda en su último escrito la primera vez que los slaloms fueron oficiales en la isla de Tenerife.
Los slalom sobre tierra se reconocieron oficialmente en Tenerife a partir de la temporada deportiva de 1993. Con anterioridad, sus entusiastas practicantes, atraídos por unos astutos feriantes organizadores, eran considerados un hatajo de proscritos, los denominados piratas de la especialidad. De modo que la beatífica Federación Tinerfeña de Automovilismo, dotando a la actividad de unas licencias deportivas y un cronometraje oficial (el envoltorio del caramelo), incrementaba al mismo tiempo la caja de recaudación, reconocía a los impostores y, especialmente, añadía un buen puñado de votantes para unas venideras elecciones federativas programadas en el país. Que es un tema con muchos renglones torcidos, intereses personales, sordina eliminación de los votos individuales democráticos (en las primeras elecciones -sacrosanta urna a la disposición de todos los votantes del censo- fueron determinantes en varias federaciones regionales) y, en definitiva, allanar una vía de subsistencia personal en donde asentarse los gañanes de turno que hoy proliferan en nuestro amado país.
Como les comentamos, en 1993, entre los meses de marzo y diciembre, se programaron en Tenerife 10 slalom sobre tierra, con la peculiaridad de que cada vehículo llevara además a un copiloto o acompañante. Tuvieron como escenario los circuitos de «Las Andoriñas» (San Miguel; se disputaron 4 carreras sobre un trazado de 1.230/1.850 metros, según modificaban los organizadores con el transcurso de los meses), «La Piconera» (La Matanza; 3 pruebas disputadas sobre un circuito de 1.100/1.300 metros), «Geneto» (La Laguna; 2 pruebas en un sendero de 2.000/1.600 metros) y, por último, «La Quinta» (Santa Úrsula) en un escenario de 1.300 metros.
La imagen que les ofrecemos, plasmada con virtuosismo por José Manuel Nuez, simboliza a una generación de los antiguos proscritos del deporte. Son los animosos Antonio J. Sánchez Negrín y José M. Rancel Beltrán sobre uno de los numerosos y kafkianos Grupos T de la época, en este caso un Seat 124. Disputan el I Slalom de San Miguel («Las Andoriñas», 1.200 metros), la segunda prueba del certamen tinerfeño. Se clasificarán penúltimos de la General (60º) tras contabilizar en las dos vueltas programadas 2’22»15 y, más tarde, 2’15»60.
Esta entrada fue modificada por última vez en 13/02/2022 1:22 am
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