Alberto Monzón: «Aún nos falta mucho, pero creo que ya voy viendo la luz»

Arrancó la temporada 2024 en la cita de casa para Alberto Monzón, el Rally Villa de Santa Brígida, cita que veía por primera vez al piloto satauteño rodando con el Porsche 997 GT3 Rally 2007. Junto a su buen amigo Aday Suárez empezaron siendo sextos en la noche del viernes, anotándose un cuarto y dos quintos mejores tiempos de tramo, hasta que el embrague les impidió continuar cuando era quintos de la general.

Alberto Monzón

 125 interminables días con sus, en ocasiones, 124 insoportables noches he tenido que esperar para volver a ponerme a prueba contra los rivales, los elementos y, sobre todo, contra mi mismo. Extraña afición esta (afición o enfermedad, según se prefiera) de la mayoría de pilotos de rallye, los cuales nos pasamos unos 355 días al año circulando en vehículos de serie, respetando el código de circulación para, con suerte, dedicarnos a ser pilotos unos 10 días al año. Para que lo entiendan los más profanos en la materia, la diferencia es como pasar de volar en un Binter a subirte en un F-18.

Mi F-18 se llama Porsche 997 y hasta ahora, más que llevarlo yo, me llevaba él a mí. Me recuerda a esos caballos de raza que calan automáticamente al jinete que llevan en su lomo y como detecten cierta inseguridad o escasa determinación, hacen contigo lo que quieren.

 

A veces un error es lo que hace que salte el chispazo necesario para empezar a ver la luz. En mi caso, esa decisión errónea, mía y solo mía, fue la de salir a la etapa nocturna del viernes con gomas y reglajes para agua. Ni las previsiones, ni la danza de la lluvia, ni jurar en arameo en el enlace hacia el primer tramo de Marzagán, cuando no veía caer una maldita gota en el parabrisas, hicieron que nada cambiara a mi favor. La mala fortuna de Miguel Suárez, con el fuerte golpe al poco de salir a ese tramo, hizo que se anulara para el resto y eso nos ayudó en ese aspecto.

Pero aquí debo hacer otra reflexión dentro de la reflexión, y es que, ¿quién o quiénes son los iluminados que prohibieron los calentadores esta temporada? Ironías de la vida, Miguel ha sido penalizado en alguna ocasión por calentar gomas en los tramos de enlace, y ya lo dije en su día y lo vuelvo a repetir, que me parecía muy extraño que cogieran a un cabeza de turco cuando casi todos los pilotos hacemos lo mismo. ¿Se piensan que lo hacemos por hacer la gracia? Poca gracia salir a un tramo con las gomas frías poniendo en peligro la vida de tu copiloto, la del público y la tuya misma. Los calentadores son un elemento de seguridad y yo mismo cuando no tenía ni para llevar bocadillos en la asistencia, corría sin ellos, y precisamente por ese conocimiento, sé de lo que hablo. No tengo ni la menor idea del objetivo de la norma, lo que si sé es que están a tiempo corregir y no añadir más riesgo a un deporte ya de por sí con muchos riesgos.

Dicho esto, nos presentamos a la salida del segundo tramo de la noche (primero y único para nosotros el viernes) con un coche para correr en condiciones de mucha agua, cuando el asfalto estaba totalmente seco. Mi sensación de frustración y cabreo durante el tramo era notable, hasta que le dije a Aday, a 4 curvas de salir, que iba a aflojar porque el coche iba fatal de estabilidad, como si tuviera las ruedas pinchadas o algo así. Eso en el tramo de casa, donde sales a dar el máximo, es doloroso.

Con esa mezcla de cabreo y alivio, porque no habíamos perdido tanto tiempo al final, me fui a la cama, pero ya barruntando algo durante una larga noche en la que casi no pegué ojo.

Al ver la situación en los tramos al amanecer el día, mi idea se fue consolidando hasta convertirse en la que iba a ser la apuesta definitiva para los tres primeros tramos de la jornada. Mismos neumáticos blandos de la noche anterior, pero con los reglajes de seco, una combinación que estaba convencido nos iba a dejar defendernos decentemente en suelo mojado y no perder demasiado en las partes secas. Ya en el enlace de Santa Brígida hacia San Mateo iba notando sobre el asfalto mojado que me gustaba como reaccionaba el coche en las aceleraciones y frenadas, aquello no se parecía en nada a lo que había probado el jueves en el shakedown, donde íbamos a 20 por hora y pasándolo mal (reglajes de seco y ruedas duras bastante hechas polvo).

De ahí que saliéramos a mi primer tramo oficial con el Porsche en mojado y me iba viendo más y más suelto y confiado a medida que pasaba las curvas. El tiempo en meta nos hizo pasar del 6º puesto de la noche a ponernos 5º de la general a 4 décimas del 4º clasificado. No contábamos antes de empezar el rallye con que íbamos a estar luchando con un Rally2 y menos en manos de un Sergio Fuentes que ha crecido mucho como piloto en las últimas temporadas. Viendo lo que le metimos en ese tramo, teníamos claro que ellos habían salido con reglajes de seco, y aunque su condición de tracción a las 4 ruedas compensaba las cosas, en teoría, vimos una ventana de oportunidad ahí. Salimos a un ritmo alto al segundo tramo en la primera parte de San Roque, con asfalto aún bastante delicado y zonas muy rápidas. Los dos primeros parciales confirman que ese ritmo que estábamos imponiendo nos daban una pequeña ventaja, pero la parte final, ya muy seca, descompensó la balanza a su favor y nos metieron 2,7 segundos.

Pero la espada de Damocles se seguía balanceando sobre nuestras cabezas, ya que el embrague estaba raro. Ya costaba mucho arrancar, meter primera o marcha atrás: algo no iba y pintaba que la cosa no iba a acabar bien. Fruto también de ello nuestra calada en una de las paellas de Las Meleguinas, dejando algún segundo ahí. En la asistencia poco se pudo hacer más que, tras todas las comprobaciones posibles, certificar la defunción del embrague y cruzar los dedos para que, al menos, nos dejara acabar el rallye. Nos quedamos tirados en la salida de la segunda pasada de San Mateo.

La tristeza no le pudo a la satisfacción de volverme a sentir piloto, de creer por primera vez desde que empecé a correr con este coche, que puedo llegar a ser piloto Porsche. Y los que lo sean o lo hayan sido, saben de lo que estoy hablando. Aún nos falta mucho, pero creo que ya voy viendo la luz.

En esto, ha jugado un papel fundamental ése que para mí siempre será el enano loquillo al que un día dije: ¿Te atreverías a correr conmigo de copiloto? “Yo qué sé Albe, yo no tengo ni idea de eso”… Sabía que había madera de roble francés ahí adentro, y no me equivoqué. Su forma de cantar sigue siendo como esa música que te ayuda a concentrarte y poder sentir totalmente el coche. No soy nada esotérico, pero cuando él se centra al 100% y el coche va bien, siento que estoy en otra dimensión.

¿Y qué decir de mi equipazo de Las Torres Automoción, que el mismo sábado por la tarde ya tenían el embrague fuera y la caja de cambios abierta? Por desgracia, se confirmó lo que ellos se olían y lo que yo también, porque (ahora que no me oyen) ellos piensan que yo soy un psicópata (así me llaman, cariñosamente) que sólo sabe pisarle a la chancleta como si no hubiera un mañana, pero yo también siento el coche y sospechaba que la caja estaba tocada, como pudieron confirmar. Independientemente de la rotura, quiero agradecerles públicamente que confiaran en mis decisiones de reglajes en cada momento y me dieran toda su confianza y apoyo. ¡Son los mejores!

Aún no sé el alcance económico de la reparación que viene por delante y si podremos salvar una temporada, que ya de por sí iba muy justita con el presupuesto, pero voy a seguir luchando por sacarla adelante, porque rendirnos no sabemos lo que significa.

La otra parte del equipo, nuestros patrocinadores actuales y alguno más que se pueda sumar en estos días, serán un apoyo fundamental para seguir cumpliendo nuestro sueño.

De corazón, mil gracias a todos ellos:

-Maderas El Pino

-Servilog International Forwarders

-Pastelería Panadería La Madera

-Toyota Material Handing

-Marlaska Artes Gráficas

-Darque Car

-Las Torres Automoción

  

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