El piloto grancanario Juan Carlos Hernández Rodríguez personifica su pasión enfervorizada por la firma italiana del Trébol Verde, la Alfa Romeo. Y la entronca, desde hace muchos años, en un modelo tan legendario como fue el 2000-GTV, máquina muy ligada al acontecer deportivo de Canarias en la década de los postreros años 70.
Asiduo contendiente en las numerosas confrontaciones disputadas en la Región para los entusiastas de los Vehículos Históricos o Clásicos-Deportivos, Juan Carlos prosigue manifestando incondicionalmente sus desvelos por el coche milanés, aportando o matizando detalles estéticos con fidedigna rigurosidad pero sin apartarse ni un ápice de la filosofía deportiva que rodea al mítico auto italiano.
Juan Carlos dignifica hoy al deporte postrero regional y a todos los que contribuyeron por realzarlo con nobleza.