Miguel Quintino no tiene ninguna culpa de lo ocurrido en Barlovento; culparlo es de ingnorantes

Nunca pudo pensar el piloto grancanario Miguel Quintino que su presencia en la Subida a Barlovento con su BMW M3 E30 y su mujer Elena Guerra a su derecha, acabara en un accidente.
Todo ocurrió en la última curva, la siempre espectacular de la gasolinera, en el mismo pueblo de Barlovento, donde cada año se congregan miles de aficionados para disfrutar de las espectaculares trazadas que realizan los pilotos en los metros finales de una de las rampas más espectaculares y seguidas de toda Canarias.
Miguel, que competía en el apartado de Fórmula Rallye, quizo entrar de lado, buscando la máxima espectacularidad, pero se salió de la trazada y fue dirección hacia la entrada de la gasolina, fuera del recorrido, Esperó a que pasara otro equipo participante que venia justo detrás de ellos, puesto que cada uno sale cada 30 segundos, como ocurrió con Armando Díaz y Elena Pérez, que entraron de lado con su BMW E30 325i y les sobrepasaban.
La lógica invitaba a pensar que tras esperar a que pasara el que te sigue te intentas incorporar a la carretera, porque el siguiente llegaría 30 segundos después, pero nadie avisó a Quintino y Guerra de que Kevin Remedios e Ignacio García estaban llegando con su Honda Civic EK4. Lo normal, que el bandera que estaba en la zona, se fuera hacia la parte inferior de la curva para ayudarles a salir o advertirles de que esperaran, pero no fue lo que ocurrió, por lo que el M3 se incorporó a la carrera con la mala suerte que el Civic no pudo evitar el impacto, llevándose ambos equipos un monumental susto. Quintino no tiene culpa de no ser avisado y de no saber que venía otro equipo, porque de lo contrario no habría reanudado nunca la marcha. ¡Es de lógica básica! No hay que ser un lumbreras para saberlo. pensar que es culpa suya solo está al alcance de los ignorantes, los que ignoran unos mínimos.
La ‘suerte’, dentro de tanta mala suerte e infortunio, que el golpe fuera por la parte trasera, porque faltó poco para que pudiera haber golpeado a la puerta de Elena y estaríamos hablando de otra cosa.
Queda claro que se pudieron hacer muchas cosas para evitar este incidente, y que como nada se puede hacer ya al respecto, sería interesante que para futuras ediciones se pudiera más de un bandera en esa zona para evitar este tipo de desgraciados incidente que dejan a dos equipos tocados y con la moral por los suelos.
Desde aquí ánimos a Miguel Quintino, a Elena Guerra, a Kevin Remedios y a Ignacio García, esperando que no se repita.

 

 

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