Agradecida por ese julio de 2016 que te trajo a casa. Tuvimos que dejar ir al Ragnotti, compañero de diversiones, para que llegases tú y, luego, esperar a poder comprar la equipación para poder comenzar este vicio que son los rallys.
Cumpliste el sueño anhelado de un niño al que la gasolina le corre por las venas desde pequeño. Involucrado siempre en el mundo de motor, creció oliendo a aceite de motor, frenos y gasofa. Para otros niños sus ídolos eran futbolistas y para él eran pilotos de Rally, españoles y extranjeros, y los grandes Canarios, leyendas del mundillo.
Tú hiciste que eso que veía tan lejos se hiciese realidad. Pero como con casi todo durante tanto tiempo, el sueño hecho realidad se volvía pesadilla por instantes.
Aquel 2017 pudimos disfrutar de que nuestro Cris se estrenase contigo, siendo el más feliz pues cumplía con eso que tanto había querido y que pensaba jamás iba a conseguir realizar. Con la ilusión de un pequeño víspera de Reyes, se dirigió contigo hacia aquel primer rally, un Villa de Teguise. Pintado de azul por las maravillosas manos de su buen amigo, que en tantas ha estado ahí para echar un cable, Yaco, y con la pintada que poco a poco fue mutando hasta quedar agusto, se encaminaron hacia un bonito finde de carreras. Luego todo el 2017 transcurrió lleno de buenas carreras, con sus incidencias pero acabando con un merecido 3°de la categoría y un 1° de los numerosos pilotos nuevos que se estrenaban aquel año.
Después como ya sabes todo se volvió más oscuro y complicado. Iniciamos reformas contigo pero traspiés tras traspiés, el 2018 se tornó a veces insoportable. La ayuda era poca o a veces era más bien contraria, y la ilusión que teníamos por verte mejorado acabó siendo una tortura que hasta hoy nos ha traído cola. Aquel 2018 acabó en nuestra vida personal muy mal, sin un trabajo de repente, ni respaldo económico y tú en una plaza de garaje, pero lo que nunca concebimos fue venderte para ayudarnos
.
2019 pintaba con otra ilusión y, aunque fue un año malo que comenzó fatal, en que además de perder la valiosa vida de un amigo, nos quedábamos en la calle, como siempre hemos hecho, luchamos como jabatos para salir del agujero y conseguimos mejorarte, mejorar nosotros, mejorar la asistencia y, con un nuevo look, volvían Cris y tú al ruedo otra vez en un Villa de Teguise.
Esta vez aún con todos los palos y a falta de esa persona importante que ya no estaba, transcurrió un bonito rally que abrió otra etapa en nuestras vidas.
El Covid llegó en 2020 y todo volvió a ralentizarse, y nuevamente seguimos luchando para poder con todo lo que arrastrábamos de años atrás, siempre tú con nosotros y nuestro «de paquete» Proceed GT que tampoco dejamos perder por más duras que se pusieran las cosas. Dios siempre ha estado ahí para ayudarnos y las incontables buenas personas que jamás nos han abandonado, así como los ángeles que desde el cielo no han dejado de guiarnos por la buena senda.
Y así estos últimos años hemos podido disfrutarte poco, pues tras el Covid, nos embarcamos en esta aventura que tanto nuestro Cris se merecía que es trabajar para él, otro sueño cumplido, a pulso con muchísimas horas de trabajo, fines de semana y festivos, trabajo, trabajo y más trabajo, la clave para conseguir lo que uno desea y/o sueña.
Este agosto de 2024 nos marca la inesperada y repentina despedida, y aunque vas a las mejores manos que podrían tenerte, cuesta decirte adiós pues comenzamos juntos en este apasionante deporte, y siento que no hemos podido disfrutarte como soñábamos y con la ilusión que al principio poníamos y que tantos puñetes se llevaba. Me ha faltado una carrera más contigo y con él para poder despedirme.
Soñaba tontamente con que mis niñas te pudiesen disfrutar pero para ese entonces ya seríamos quizá muy viejos querido amigo, si siguiéramos vivos claro.
Gracias por dejarme disfrutar lo poco que he podido de ti, tu rugir y tu olor característico quedará en mi recuerdo por siempre, siempre serás mi «saxo cochino».