Si estás recibiendo este email es porque algún día me diste tu mail para algo, quizá has seguido mis notas de prensa o eres cliente de la escuela. Este es el primer email de mi nueva newsletter “Pisando Pinocha”, puedes darte por bienvenido.
Hace 16 años empecé en el mundo de la competición. Efectivamente, eso es mucho tiempo.
Por eso, mi idea con esta newsletter es compartir contigo mis anécdotas, secretos y aprendizajes. Desde mi faceta como piloto hasta mi experiencia como profesional del sector.
Me leerás una vez por semana, donde el combustible serán los emails, el viaje las historias, y el destino una moraleja o un aprendizaje práctico.
Si ya me conoces, sabes que mi estilo siempre incluye un poquito de humor. Y si aun no tanto, déjame contarte el origen del nombre «Pisando Pinocha» para que me conozcas mejor.
Por un lado, es una expresión un poco opuesta a “pisando huevos”. Ya sabes que el que va pisando huevos en las carreras, no se lleva ni las gracias.
También es algo que me transporta a las carreteras de Canarias y a tramos legendarios como el de Pinos de Gáldar. Y bueno, uno siempre barre pa casa.
Y, sobre todo, pisar pinocha representa la incomodidad de no pisar tierra firme. Porque crecer, en cualquier ámbito, significa aprender a vivir fuera de la zona de confort.
Y mira por donde, con esto, me ha salido la reflexión del día sin querer y eso que solo venía a presentar la newsletter.
Para avanzar, hay que incomodarse.
Identificar la zona de confort solamente es útil para saber de dónde tienes que salir.
El progreso está en la incomodidad, en tomar riesgos y enfrentarte a lo que no controlas.
Mañana recibirás el primer email, donde te contaré una anécdota de una carrera que nunca olvidaré. Y en el aprendizaje responderé a una de las preguntas que más me hacen los alumnos de las escuelas en las que enseño.
Nos vemos el lunes.
Y recuerda:
¡Echa por lo negro!

