Pablo Suárez: «Cómo superar un golpe»

Publicamos el nuevo artículo que ha escrito en su blog el piloto grancanario Pablo Suárez, que habla sobre la forma en la que un deportista puede superar un golpe.

 

Cómo superar un golpe

En los primeros años de mi carrera deportiva tenía un índice de siniestralidad muy bajo.

Había acabado casi todas mis carreras y nunca había tenido ningún accidente importante o que me impidiera llegar a la meta.

Y ya sabes lo que dicen de los motoristas: que hay dos tipos, los que se han caído y los que se van a caer. Pues en las carreras pasa igual, está el piloto que se ha chocado y el que se va a chocar.

Para sorpresa de nadie, a mi también me llegó el golpe fuerte. Se dice que nunca deberías chocar abriendo carretera. Pues adivina quien tuvo siniestro llevando el coche cero.

Exacto. Choqué en el momento más absurdo. Es cierto que el golpe no fue muy aparatoso, pero lo suficiente como para que doliese la factura. No fue fácil de digerir durante días.

A las pocas semanas tenía el próximo rally en La Palma y no me subiría de nuevo al coche hasta entonces.

Todo el tiempo que pasó se me hizo eterno, con muchas dudas e incertidumbre de cómo lo iba a hacer al coger de nuevo el coche.

Como te puedes imaginar, cuando te subes a un coche de carreras tras un golpe algo cambia. Hay un pequeño fantasma que te susurra: La última vez, acabó mal… 

Y aunque sabes que los accidentes pasan, que es parte del juego, romper esa barrera mental no es tan fácil.

El primer tramo de este rally comenzaba con una curva lenta de izquierda, y a unos 300 metros un cruce a derechas que enfilaba una recta larga.

En ese punto, durante los reconocimientos, le dije a Yeray (mi copiloto):
— Tío, en este cruce apunta para tirar freno de mano.
— No sé, yo creo que sin freno de mano podemos hacerlo más limpio y con menos riesgo.
— Ya, lo sé… pero siento que aquí lo necesito.
— Dale, pues lo apunto.

Llegó el día del rally y antes de empezar quise comprobar que todo estaba bien después del accidente.

Intenté conectar de nuevo con la maquinaria.

Salimos al primer tramo, hago la primera frenada con margen de seguridad. Salgo acelerando y llegando al cruce me empiezan a subir las pulsaciones.

Escucho la nota.

Me sitúo bien en la frenada, tiro de freno de mano y…

Hago una cruzada limpia, perfecta y salimos disparados hacia la recta.

Recuerdo empezar a subir marchas con tremenda furia.

Ahora sé lo que pasó en ese momento. El fantasma se había ido.

La tensión, el respeto, la inseguridad y el recuerdo del accidente desaparecieron en aquel cruce gracias a aquella maniobra.

Ese rally salió de escándalo. Uno de esos que todavía recuerdo con cariño.

Mira, los golpes ocurren, es normal. Pero si cuando chocas esperas que el miedo desaparezca solo ya te puedes quedar esperando…

Cualquier momento difícil crea un pequeño miedo nuevo en nuestro interior.

Para que ese miedo desaparezca, bueno te diré más, para que se transforme en un impulsor, tienes que tomar una acción atrevida.

Puede ser pequeña o grande, pero tiene que incomodar a tu «yo con miedo» lo suficiente como para que vuelvas a ser tú. Para que recuperes la confianza que tenías en ti mismo antes del miedo.

Quién sabe, igual hasta es verdad ese cliché de que los golpes nos hacen más fuertes.

¡Echa por lo negro!

P.D.: mira, justo tengo capturado ese instante en el cruce.

 

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