¿Y ahora qué viejo ? ¿Qué hacemos sin ti? Sin nadie que nos empuje, sin nadie que nos encienda, sin nadie que nos haga pensar las cosas 200 veces. Me dejas un vacío enorme que no sé cómo gestionar porque para eso también me ayudabas, a saber gestionar.
Como me decías siempre, que comprar con la ferretería abierta es muy fácil, pero hay que saber comprar cuando la ferretería está cerrada.
Tu amor y pasión por sus nietos, tus hijos, tu mujer y las carreras es algo que somos incapaces de medir.
Nunca te olvidaré viejo, y lo demás ya lo hablaremos, que tu sabes que vamos a seguir hablando!