José Onésimo Rodríguez y Jonay Rodríguez, padre e hijo, compitieron en la Subida a Juncalillo a los mandos de un veterano Renault 12 Gordini. Fue el regreso del progenitor a la competición.
Después de tres años de su última participación, mi padre volvía a competir como piloto en regularidad, y la verdad, que mejor imposible, victoria en las tres pasadas, donde la de entrenamiento y la segunda oficial fue pasada por agua y con el hándicap de que participamos, sino me equivoco, con el coche más longevo.
Muy orgulloso de mi padre, donde ha demostrado que la edad es sólo un número y que con sus 68 años sigue manteniendo ese afán competitivo que siempre me ha inculcado.