Pablo Suárez: «¿Y si el error era la solución?»

Publicamos una nueva entrega del blog del piloto grancanario Pablo Suárez, donde habla del ‘error’ que cometió en su primer rally de asfalto, que un año después resultó no ser tan error.

 

Pablo Suárez

¿Y si el error era la solución?

El primer rally de asfalto que corrí fue con el mismo coche que venía usando en tierra: el incombustible BMW 325ix. Un coche pesado, rudo, pero con encanto. Lo adaptamos lo justo, muelles más duros, ruedas de asfalto y le hice yo mismo la alineación, como de costumbre.

Recuerdo que cuando lo saqué por primera vez camino a las verificaciones del rally, noté algo distinto…
El coche giraba que daba gusto. Súper directo, súper vivo.

Llamé a mi padre: — ¿Es normal que el coche sea tan directo y gire tanto con las ruedas de asfalto?
— Claro, viniendo de la tierra, esto es otro rollo, es normal que notes eso.

Y tenía razón. Estaba descubriendo lo que era llevar un coche con ruedas de asfalto y lo que se siente cuando el coche te hace caso al mínimo gesto del volante.

Empezamos el rally Y sí, giraba, pero a veces hasta demasiado… En la primera curva rápida ya tuve un sustito de los buenos con salvada Pensé… vale, esto es lo que pasa con ruedas frías (aprendizaje check)

Disfrutaba mucho conduciendo, el coche iba por donde yo quería, y sentía como si lo tuviera domado, como si estuviera sobre tierra y nada hubiera cambiado.

Tan bien me sentía, que casi monto una gorda… y con vídeo que no tardó en hacerse viral en Facebook durante semanas.

Acabado el rally, yo tenía un poco la mosca detrás de la oreja, creía que el coche no estaba del todo ‘normal’.
Y sí, me puse a mirar y resultó que tenía una barbaridad de divergencia en el eje trasero. Yo pensando que lo había dejado a cero, pero en realidad me había pasado tres pueblos. Había errado en un paso al tomar las medidas…

Esa divergencia hacía que el coche girara más fácil en apoyos. Algo así como llevar “dirección trasera”. Tiene sus contras: gasto desigual de ruedas, reacciones más vivas…

Al año siguiente repetí rally y, aun molesto por haberme equivocado el año anterior, pensé:
«Esta vez lo hago bien, al milímetro». Y lo hice. Todo a cero. Todo teóricamente perfecto.

¿El resultado? El coche que no giraba ni pa Dios. El más subvirador que he conducido en mi vida.
Me pasé todo el rally acordándome del año anterior…. ¿Pero para qué habré querido yo hacerlo ‘bien’…?

Y es que, lo que no está en los libros, es justo lo que necesitas. En vez de corregirlo todo, tendría que haber analizado por qué me había ido bien con ese «error». Porque, al final, ese coche pedía ayuda para girar y yo, por accidente, se la había dado.

Debí haber buscado un punto medio, una solución entre lo ‘correcto’ y lo que funcionaba para mi.
Así que ya sabes: cuando algo te funcione, aunque no sea «lo que toca», no lo descartes por sistema.
Analízalo, entiéndelo, y si te da resultados… conviértelo en tu nueva norma.

Porque muchas veces no se trata de hacerlo perfecto, se trata de hacerlo que funcione.

¡Echa por lo negro!

 

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