Este fin de semana aprendí de Iván Armas que las oportunidades de la vida hay que aprovecharlas mientras vivas. Oportunidades como vivir este Rally Villa de Teror junto a mi padre, Abel Déniz, copiloto de Manuel Falcón, 44 años después de que hicieran sus primeros rallyes de Teror con el Autobianchi Abarth, la primera y la segunda edición, y apoyados por la escudería Aterura.
Reencontrarme con compañeros y veteranos del periodismo del motor, de los que aprendo cada día como Juan José Alonso Prieto y Manolo Guillén; Mi primo Mario Mario Déniz, que afrontó un rally complicado con el Peugeot 106, pero que con el equipazo de Las Meleguinas y la familia de Ariñez volverá rápido a la acción.
Domingo Pulido y Kiko Viera, siempre con una sonrisa de altura incalculable y demostrando que no hay barreras; Ramiro y Yeray López, con quien siempre vivo las carreras desde la cuneta y desde la carretera; Juan Falcón de Pino Santo, con quien nos encontrábamos siempre en los tramos y en cuyo Ford Escort recuerdo que me eché alguna siesta en Temisas cuando era niña; el equipo de Miguel Quintino brillando en Teror y su inseparable Elena; la gran victoria de Armide Martín, que se la dedica a su padre y lo ha visto todo desde el cielo; y al equipo de TodoRally, con quien aprendo y crezco cada día.
Tengo mucho que evolucionar todavía, pero en el equipo correcto los resultados brillan. Muchas gracias a todos