- A tan solo 20 kilómetros del campamento rompieron el brazo superior de la suspensión y tuvieron que llegar a la meta a 20 kilómetros por hora.
- Marc Solà: «En una enganchada, además, hemos doblado el jack y lo llevábamos bajado. Teníamos que vigilar de no correr mucho por si cogíamos un bache no lo escupiera»
- Sion asistencia, esta noche les tocará hacer de mecánicos para afrontar la segunda parte de la etapa maratón.
Nandu Jubany y Marc Solà firmaron la 47ª posición en la novena etapa del Rally Dakar 2026, la primera parte de la segunda etapa maratón, al final de una jornada en la que el principal triunfo fue llegar al vivac. Repetidos problemas mecánicos están marcando la actuación de la pareja, que sigue demostrando tenacidad jornada a jornada superando todo tipo de obstáculos.

La especial de hoy transcurrió en un recorrido rápido pero traicionero, en el que la gestión del material era tan importante como la velocidad pura. Sin asistencia al final del día por tratarse de etapa maratón, cualquier error o avería podía dejar a los participantes fuera de carrera. Jubany y Solà lo comprobaron en primera persona cuando, a apenas 20 kilómetros del campamento, el coche sufrió una fuerte sacudida en una duna y el brazo superior de la suspensión quedó roto y doblado. A partir de ese instante, el cronómetro dejó de ser la prioridad: el único objetivo era llegar.
«Hemos llegado ya al campamento de la etapa maratón y hemos llegado muy justos», resumía Marc Solà nada más bajar del coche, con el cansancio reflejado en la voz. «Hemos roto el brazo superior de la suspensión y la hemos doblado aquí en una duna a 20 kilómetros. Hemos tenido que llegar al campamento a 20 por hora para llegar como fuera, ya que no teníamos la asistencia con nosotros. En una enganchada, además, hemos doblado el jack i lo llevábamos bajado. Teníamos que vigilar de no correr mucho por si cogíamos un bache no lo escupiera».
Pese a ese cúmulo de contratiempos, el coche cruzó la meta «medio entero», como describía el propio Solà. Sin la estructura habitual de asistencia, la pareja catalana tendrá que ponerse el mono de trabajo. «Tocará hacer esta noche de mecánicos y pensar en mañana, en volver con el coche entero después de las dunas», comentó.

