El Gran Premio de Australia fue testigo de otro de esos ‘milagros’ de Fernando Alonso, que partía desde la décimo séptima plaza con su Aston Martin y el tan comentado motor Honda.
En las tres primeras curvas consiguió remontar seis posiciones, que sumado al accidente de Piastri previo a la carrera suponían un total de 7 plazas ganadas. Pero el motor del monoplaza dijo basta y abandonó en la vuelta 35 por problemas con el motor.

«La vuelta 1 es más de instinto que de motor… Llevo 24 años en F1 sintiéndome superior y en el 25 me siento superior a ellos otra vez. Aparte de que los motores necesitan más tiempo para girar el turbo, tampoco hubo mucha diferencia al año pasado. La salida no fue complicada para nuestro coche», dijo de entrada.
«He estado intentando ayudar al equipo, dar las máximas vueltas posibles. En la 14 o 15 vieron un dato anómalo en la telemetría y tuvimos que parar. Hicimos algunos cambios en el coche para resolverlo. Se solucionó y tuvimos otro problema después y tuvimos que parar también por precaución. Más o menos lo esperado, sabíamos que era casi imposible acabar. Pero entre Lance y yo hemos dado varias vueltas y ojalá podamos dar en China otro pasito», expresaba en DAZN.
«Siempre sirve rodar. Es la primera vez que hacemos la vuelta de formación, las salidas y el despliegue de energía en la primera vuelta. Esto nos lo saltamos en Bahrein. Algunas cosas funcionaron y otras no. Mientras no esté la unidad de potencia lista para terminar carreras, como equipo tenemos que mejorar en las pequeñas áreas que no hemos podido hacer durante el invierno», añadió.

