El piloto grancanario Raúl Quesada no pudo concluir la Subida de Moya, donde compitió con su Citroën C3 N5, por culpa de un conato de incendio en su montura.
«La verdad es que fue una pena porque tuvimos un conato de incendio y nos tuvimos que retirar en la primera manga inicial. A día de hoy no sé que fue lo que pasó porque no lo he desmontado, pero parece que pudo ser un tema de aceite que quemó la instalación, pero poco más. Habrá que desmontar y ver por donde fue», dijo de entrada a automovilismocanario,com.

Cuestionado sobre el momento de la llamarada, si se había asustado o no, dijo que «es verdad que el fuego es feo en todas las condiciones, sobre todo a la hora de apagarlo, porque lo apagas, se vuelve a encender, pero bueno. Lo vi cuando me metí en la izquierda, y cuando saltó el fuego paré y tiré de la extensión y se pudo parar a tiempo. El fuego por abajo era por la velocidad, porque desde que paré sólo había por la parte del motor y con el extintor de mano lo pudo eliminar. Instalación y poco más».
«Antes del incidente «estábamos sorprendidos porque le habíamos hecho una evolución al coche para la montaña, que nos la hizo Roberto -Méndez, de RMC Motorsport-. En la manga de entrenamientos aluciné con lo que corría el coche. Ahora a reparar, porque, por suerte, no fue mucho», añadió el deportista de Valleseco.

Reconoce que «ahora, con el cambio de fecha del Santa Brígida, aunque estábamos inscritos con el Hyundai, habrá que ver cuánto dinero invertiremos en éste y ya veremos si corremos el Santa Brígida. Siempre que pasa algo hay que ver cuánto queda en la hucha, pero seguro que algo más haremos durante el año.
Entrevista a Raúl Quesada
Ver esta publicación en Instagram
