Alberto Monzón: «Lo dije antes de la primera y me reafirmo, no hay dos o tres favoritos como algunos creían, hay un mínimo de siete»

Triunfo de los grancanarios Alberto Monzón y Taydía Santana (Peugeot 208 Rally4) en el debut de la Rally Cup en el Rally Islas Canarias.

Alberto Monzón

Mi reflexión sobre esta 46 edición del Rally Islas Canarias, con tantas ediciones como años tengo, por cierto, debería resumirse en un GRACIAS muy grande a muchas personas y empresas que han hecho posible que Taydía y yo hayamos podido estrenarnos en esta Disa Orvecame Rally Cup con un triunfo ganado a pulso.

Sabe más aún cuando no veíamos nuestros nombres en ninguna de las quinielas (exceptuando a mi amigo Zósimo que le hice ganar 50 pavos jaja), de hecho, nuestro número de salida era el sexto dentro de la copa, así que también quiero agradecer a quien nos situó en ese lugar de partida porque fue una motivación más para salir a tope desde el primer metro.

Quitando el trámite del tramo espectáculo del jueves por la noche, donde nuestra misión fue salir indemnes sin ningún toque contra un bordillo o un trompo, salimos al primer tramo del viernes – Valsequillo – a intentar implantar un buen ritmo dentro del desconocimiento de un tramo inédito para mí, un coche y una copi nueva. Fuimos terceros y primeros de los que no habíamos corrido con este coche.

Con la suspensión de Santa Lucía nos fuimos directos a Tejeda, donde ya me sentí más confiado con el coche y pude apretar para ganar mi primer tramo dentro de esta copa, aunque al ponerle al amigo Nelson Climent a posteriori su tiempo de la segunda pasada (por bandera roja en la primera) nos sacaban ese primer triunfo parcial. Lo que sí conseguíamos era auparnos a la primera posición de la general de la copa para no abandonarla ya hasta el final del rally.

Un fuerte golpe en la rueda delantera izquierda en un interior en la segunda pasada de Santa Lucía nos hizo perder unos preciosos segundos al pensar que había pinchado, por lo que se nos escapó otro primer puesto parcial en esa especial.

Igual la rabia de la pérdida de esos segundos me hizo salir al último tramo del día demasiado encendido y como se puede ver en los parciales, íbamos ganando con solvencia cada uno de ellos hasta que un kilómetro antes de meta me pasé de rosca en unas enlazadas muy rápidas y perdí el coche a cierta velocidad, con tal fortuna que tocó la rueda trasera derecha contra la cuneta de cemento y esto hizo que se partiera un trozo de la llanta y romper el buje, pero no tocar absolutamente nada más. Afortunadamente, ese día no tocaba ir al chapista.

Este toque de atención nos hizo salir con más cabeza a la última etapa. Eso, sumado a cierta incomodidad con el tren delantero, nos hacía ir perdiendo segundos y enseguida vimos que los rivales estaban empezando a oler la sangre y venían dándonos por todos lados en los dos primeros tramos del día. Por lo que en el tramo de Teror – San Mateo, además de cabeza decidimos volver a meter en el coche algo del espíritu de mi venerado San Colin McRae y volvimos a empujar el pedal contra el metal al máximo. Fue literalmente una pelea con el coche todo el tramo, pero nos valió para poder ganar ese tramo y cortar la hemorragia.

Ya solo quedaban tres tramos de soportar la presión del empuje de los que venían por detrás. Ïbamos muy mentalizados para dar nuestro máximo en ese primer y decisivo tramo de Moya, que con sus 27 kilómetros era candidato a desnivelar la balanza a favor o en contra. El caso es que lo suspendieron y ya solo quedaban los dos últimos tramos. El primero se me había dado bastante mal en la primera pasada, y aunque esta segunda bajé 5,1 segundos con respecto a la anterior, Fariña se metió un tiempazo que me tuvo mascando en seco un buen rato.

Por fin llegaba la hora de la verdad. Los 12 kilómetros de Teror – San Mateo iban a ser los jueces implacables de la resolución de tres días de pelea sobre el asfalto. No sé cómo lo íbamos a hacer, pero no ganar esta carrera no era una opción. Taydía tampoco me iba a permitir que eso pasara. ¡Tiene carácter esta muchacha!

Tampoco les podíamos fallar a nuestro equipazo de Las Torres Automoción, que sacaron adelante situaciones complicadas durante la carrera, sobre todo con la pifia del golpe que les hice en Tejeda II. Tampoco a Aythami Alonso, que me ha asesorado y ayudado con los reglajes de suspensión y balance del coche en general. ¡Qué tranquilidad tener a este tío cerca! No podíamos fallar y no lo hicimos. Conseguimos mantener el tipo y ganar un rally donde varios de los integrantes de esta copa mantuvimos un ritmo fuera de toda lógica para ser una carrera de «adaptación» a unos coches que no habíamos pilotado en competición nunca, como era el caso de Fariña, Climent o yo.

Lo mejor de todo es que al buen rollo que teníamos antes de la carrera y que se mantuvo intacto después de la misma. Ahora hay que sumarle el respeto como rivales que nos tenemos los unos a los otros. Lo dije antes de la primera y me reafirmo, no hay dos o tres favoritos como algunos creían, hay un mínimo de siete equipos que cualquiera puede ganar esta copa.

No quiero acabar mi crónica sin mandar un mensaje de ánimo a Javi Cañada. Para mí, sin duda, otro de los candidatos a ganar esta copa y que con la mala pata del shakedown no pudo ni tomar la salida. Ojalá pueda estar en el Rallye de Gran Canaria y demostrar su valía.

No será fácil, pero prometemos seguir dando guerra a estos jóvenes y al otro veterano de la copa (Juan Carlos), que aunque tuvo mala suerte en esta carrera, sabemos que dará guerra todo el año.

Nada de esto sería posible sin el apoyo de nuestros patrocinadores – amigos:

-Maderas El Pino

-Arucla Reformas y Construcciones

-Centro Comercial Biosfera

-Panadería Pastelería La Madera

-Desguace La Marina

-Marlaska Artes Gráficas

-VGR Motor

-Las Torres Automoción

Palabras de Alberto Monzón en el programa Motor A Fondo a partir del minuto 1:27.33

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