Cuando la muerte de Laura Salvo saca a la luz la existencia de ‘inadaptados’

En la muerte de cualquier persona siempre se esperan unos mínimos de respeto, por el dolor de la familia, por ética y humanidad.

Cuando la relación entre determinadas personas no fue buena durante el tiempo que el fallecido estuvo vivo, algunos prefieren no airear los problemas pasados como señal de respeto, pero lo que nos ha dejado alucinados, perplejos, boquiabiertos y sin palabras es conocer como un sujeto, por ser muy generosos en el adjetivo calificativo, porque el instinto primario invita para muchos, y ninguno bien sonante, llamado Pedro A. Martín, que aprovechó la muerte de la joven copiloto Laura Salvo para escribir y arremeter en el tuiter de varios medios de comunicación contra las mujeres, al ‘entender’, si es que su cerebro le da para tanto, que el deporte del motor no es lo suyo.

Rabia, repulsa, asco, indignación y miles de palabras más son las que se nos pasan por la mente de este ‘personaje’ que no ve bien que las mujeres sean piloto y/o copilotos. Muchos no vemos bien que pueda decir tremendas barbaridades, pero es lo que tiene la libertad de expresión, que una persona que sobra entre nosotros se pueda expresar libremente, aunque el nivel de su burrada sea atómico. Si tenía pensado un momento adecuado para airear su pensamiento retrógrado, y que no compartimos, eligió el peor. ¡Lamentable!

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