El “lugar de nacimiento” del Cayenne: por qué porsche eligió Leipzig

La decisión de Porsche de sumar un “vehículo deportivo polivalente” a su gama condujo a la empresa a dar otro gran paso a finales de la década de 1990: la construcción de una segunda planta de producción.

Hace veinte años, el 20 de agosto de 2002, se inauguró oficialmente la fábrica de Leipzig. Ese mismo día, el primer Cayenne salió de la línea de producción. Fue el comienzo de una gran historia de éxito, aunque originalmente también se habían considerado otras opciones. En 1998, cuando Porsche sentó las bases para el desarrollo del Cayenne, su socio en el proyecto “Colorado”, Volkswagen, se había decidido por la planta de Bratislava para la fabricación del Touareg. De este centro de producción ubicado en Eslovaquia debían salir juntos los dos SUV.

Sin embargo, Wendelin Wiedeking, por aquel entonces Presidente del Consejo de Dirección de Porsche AG, estaba particularmente interesado en el sello de calidad “Made in Germany”. El valor añadido de la producción en Alemania tuvo que sopesarse debido a los costes adicionales que suponía. Los estudios correspondientes encargados por Wiedeking demostraron que, especialmente en Norteamérica (el principal mercado en ese momento), un Cayenne hecho en Alemania podría tener un éxito mucho mayor. Así que finalmente el SUV dividiría su fabricación entre Bratislava (carrocería) y Leipzig (ensamblaje y producción final).

A partir de este momento, en Porsche se pusieron manos a la obra para buscar el emplazamiento de la que sería su segunda planta de producción, complemento de la sede de Stuttgart-Zuffenhausen. Inicialmente, el proyecto se gestionó internamente de manera confidencial, recuerda Frank Mildenberger, quien sigue siendo la persona responsable de organizar eventos internos en Porsche. Le viene a la mente una llamada telefónica especialmente relevante: “Mi jefe me llamó al comienzo de un fin de semana y me dijo que el lunes siguiente nos subiríamos a un avión, pero hasta entonces no podía decirme el destino”. Mildenberger descubrió la ubicación al llegar “a un campo enorme cerca de Leipzig”. “Aquí era donde se construiría la nueva planta”, revela. “Y yo iba a organizar la ceremonia inaugural”.

Dos años y medio entre la inauguración y el inicio de la producción

La decisión se anunció oficialmente en septiembre de 1999. La empresa, la ciudad de Leipzig y el estado de Sajonia trabajaron juntos intensamente para cumplir con el ambicioso calendario de este proyecto a gran escala. Incluso organizar la ceremonia oficial de inauguración fue un desafío logístico, cuenta Mildenberger. “El evento estaba previsto para 100 invitados, pero con el tiempo se corrió la voz sobre la importancia de la participación de Porsche en Leipzig. De repente, todos querían estar allí”, dice.

Al final, fue necesaria una carpa, un servicio de catering, instalaciones sanitarias y una amplia infraestructura para atender a 350 invitados. En el último minuto, Mildenberger tuvo que conseguir botas de obra amarillas certificadas, que acabarían usando en el acto de inauguración Wendelin Wiedeking, Kurt Biedenkopf, Primer Ministro de Sajonia en ese momento, y el entonces alcalde de Leipzig, Wolfgang Tiefensee.

Solo pasaron dos años y medio entre aquel día de febrero de 2000 y el inicio oficial de la producción el 20 de agosto de 2002. En ese tiempo, se construyó una línea de ensamblaje de 15.000 metros cuadrados, que recibía carrocerías de Cayenne pintadas en Bratislava. Los motores procedían de Zuffenhausen. El proceso conocido como “boda”, es decir, la integración del motor y la transmisión en el chasis, tenía lugar en Leipzig, al igual que el montaje final, lo que permitía considerar al Cayenne un modelo hecho en Alemania desde un punto de vista legal.

La gran inversión de Porsche pronto daría sus frutos. En poco tiempo, ni los 259 empleados iniciales ni la capacidad del centro fueron suficientes para satisfacer la creciente demanda del primer SUV de la marca. La planta se amplió por primera vez en 2004. “Leipzig se ha convertido en un segundo hogar para nosotros, junto con Zuffenhausen”, dijo Wendelin Wiedeking. Otro fuerte signo de compromiso con el centro sajón fue la decisión de fabricar allí el superdeportivo Carrera GT, entre 2003 y 2006.

Cinco fases de expansión en 20 años

En las últimas dos décadas, la planta de Leipzig ha evolucionado para dar respuesta a distintas necesidades. Empezó siendo un centro de ensamblaje y, con los años, ha acabado siendo una fábrica de producción completa y un lugar de encuentro para entusiastas de los automóviles. En el Porsche Experience Center de Leipzig, los clientes pueden recoger su vehículo, visitar una exposición de coches históricos y poner a prueba varios modelos de Porsche, tanto en un exclusivo circuito de asfalto como en una pista todoterreno de 132 hectáreas. Como elemento característico de las instalaciones figura el centro de atención al cliente, conocido como el “diamante”, que está diseñado como una gran gema de 32 metros de altura.

Porsche Leipzig nació y dio sus primeros pasos con el Cayenne. En 2009 se sumó el ensamblaje del Panamera y, de 2011 a 2013, la planta evolucionó a lo que se conoce como un centro de fabricación completa. El segundo SUV de Porsche, el Macan, se fabrica en Leipzig desde 2013. Para este propósito, se agregaron dos áreas específicas de carrocería y pintura. Desde el lanzamiento de su segunda generación, en 2016, el Panamera también se fabrica íntegramente en la planta.

En 20 años, más de 1,7 millones de automóviles Porsche han salido de la línea de producción de Sajonia. La fábrica produce cada día unas 550 unidades del Macan y el Panamera. Desde 2019, Porsche Leipzig está experimentando una quinta ampliación para convertirse en un centro de expertos en movilidad eléctrica. Por ello, entre otras cosas, se ha construido un nuevo taller de carrocería para la próxima generación del Macan, que se lanzará como un modelo totalmente eléctrico.

Adiós al Cayenne tras 738.503 unidades producidas

El Porsche Cayenne dejó su hogar en Sajonia con el cambio de la segunda a la tercera generación, en 2017. Tras 738.503 ejemplares nacidos en Leipzig, el modelo actual ahora se produce íntegramente en Bratislava. Este movimiento no ha hecho más que dar continuidad al éxito del Cayenne, que, con 19.029 unidades vendidas, ha sido el modelo de la marca más demandado en el primer trimestre de 2022, justo por delante del Macan.

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