Gabi Salvo, padre de Laura Salvo: “Que la vida de mi hija y de nuestros compañeros sirva para frenar esta sangría sin sentido y con solución”

Duros días los que ha pasado Gabi Salvo, padre de las tristemente fallecida copiloto valenciana Laura Salvo (21 años), que ha sacado fuerzas para escribir unas palabras.

Cuando se produce una catástrofe aérea se analiza hasta el último resto y detalle del aparato, además de todos y cada uno de los elementos que han podido intervenir en el suceso hasta llegar, sin descanso, a saber lo que ocurrió, aunque aclararlo pueda llevar años a las causas del accidente. Imaginaros cómo queda un avión después de accidentarse contra el suelo, el mar, las montañas o una ciudad, es harina y aún así, persisten hasta dar con las causas del suceso. Una vez todo esclarecido, se emite un informe que es la herramienta de la cual se parte para tomar medidas correctoras para que por esas causas no vuelva a suceder.

Dicho esto, en un coche de carreras no nos matamos por golpearnos contra el coche, porque vamos bien sujetos; no nos aplasta la carrocería, porque llevamos las barras, pero hay dos elementos en la seguridad en los que hace falta trabajar: uno el fuego y el otro la deceleración.

Que las barras eviten que nos aplaste la carrocería es un hecho, pero no que se deforme el vehículo y al deformarse se necesita en ocasiones tiempo de más para evacuar el mismo es un hecho, tiempo que juega en contra de un incendio para el cual vengo advirtiendo ya desde hace mucho que la extinción de un coche de carreras es insuficiente para detener un incendio alimentado por gasolina. Los depósitos de serie son una bomba en la trasera de los ocupantes, ya que son frágiles, poco seguros y con facilidad vierten su contenido ante un accidente. Hay que modificar los depósitos, hay que aumentar la extinción manual y que esté a mano, estando atados tanto para piloto como copiloto y la capacidad de la automática debe de ser mucho mayor; lo que llevamos no apaga un cigarro. Lo he vivido y comprobado. Esto que llevamos no sirve para apagar nada. Volverá a pasar que alguien que no pueda salir a tiempo se abrase vivo mientras los de fuera, si es que los hay, miran sin poder hacer nada, sin poder sacarlo/os como se consumen, así de claro y de crudo.

La otra que es la que más urge es la deceleración. Las fuerzas G que se producen al colisionar con un obstáculo que no se desplaza ante la colisión y que produce una parada de una velocidad elevada a cero en decimas de segundo. El cuerpo humano no lo resiste y sin tener ni un rasguño, ni un mal moratón, se pierde la vida porque nos desmonta el interior del organismo, produciendo derrames internos y cerebrales irreversibles. Hay que hacer un estudio físico de qué velocidad es la máxima que puede soportar el cuerpo y trabajar en los trazados con chicanes o conos que adecuen la velocidad a la orografía del terreno. No podemos poner 600 metros para izquierda, ocho sucia, entre troncos de árboles, casas o muros. O se modifican estos parámetros a la velocidad que el cuerpo pueda soportar un impacto seco, o con coches cada vez más rápidos, con mayor paso por curva y más efectivos, no vamos a dejar de enterrar pilotos y copilotos. Porque presiento que esto es el comienzo de una lista que aumentará con el tiempo si no lo remediamos.

Es por ello que he pedido a las distintas federaciones españolas y portuguesa que se tomen medidas y que no pasen por alto estos accidentes. Concretamente tres víctimas en una semana por este motivo y que la vida de mi hija y de nuestros compañeros sirva para frenar esta sangría sin sentido y con solución.

Se me ha informado de que la FIA ha tomado nota y que están estudiando el asunto, lo cual agradezco enormemente a Manuel Aviñó, nuestro presidente, que no ha descansado desde que mi hija Laurita perdió la vida con 21 años; no debemos permitir que esto vuelva a suceder.

Mis más sinceras condolencias, de corazón, a los familiares, amigos y seres queridos de ese copi que perdió la vida en Italia la misma mañana que mi hija y de Iñaki, que sucedió ayer mismo, y por el mismo motivo. Mi más sincero pésame a todos ellos; vamos a trabajar para que no vuelva a suceder…

Me preguntaba qué sentido tiene la muerte de mi niña y debe de ser para que yo personalmente movilice a todos mis amigos, contactos y todas mis relaciones en las carreras para que se haga el trabajo pendiente y que se tomen urgentemente medidas correctoras para que no mueran más ‘lauritas’. Si lo conseguimos entre todos, ya habrá tenido un sentido de peso estás pérdidas tan grandes…

¡Un abrazo, os quiero!

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