Joan Font, con el ánimo «a tope» en un Dakar con un alto nivel de exigencia

-El de Vic y Themis López superan la primera parte de la etapa maratón cuidando la integridad de su Can-Am Maverick.

-El ritmo regular y la buena navegación permiten a los del FN Speed Team recuperar la 17ª posición en la general de T3.

-«La dificultad de este Dakar para las mecánicas y los pilotos cada vez suma más fatiga, pero seguimos a tope».

Nueva etapa completada, y ya van 7 de 14. Joan Font ha cruzado este sábado el ecuador simbólico del Dakar 2023, cansado pero satisfecho del trabajo realizado hasta el momento junto a su copiloto Themis López, al volante del Can-Am Maverick número 318. En la especial de 333 kilómetros de la séptima etapa, entre Riad y Al Duwadimi, los del FN Speed Team se han clasificado en la 31ª posición de la categoría T3 (prototipos ligeros), después de 4 horas y media en pista, a 56 minutos del vencedor del día. En la general ganan un puesto y recuperan la 17ª posición que ya habían alcanzado el jueves, en la quinta etapa.

La variación del itinerario a raíz de las lluvias caídas estos días en la zona había recortado en un centenar de kilómetros la especial prevista, pero eso no ha aliviado la exigencia del día. Sobre todo, porque la remodelación del recorrido ha comportado que esta séptima etapa se disputara en formato maratón, sin asistencia en el vivac de Al Duwadimi. Los equipos han contado con una zona de asistencia de 2 horas después de la especial, pero resultaba preceptivo no castigar la mecánica más de la cuenta.

«Siempre intentamos mantener un ritmo regular, sumando etapa a etapa, pero esta vez hemos puesto un énfasis especial en cuidar mucho el coche, porque la etapa era tipo maratón y prácticamente no tenemos asistencia hoy, apenas 2 horas», remarca Font. De hecho, saber correr y cuidar el coche es el primer mandamiento de los dakarianos veteranos, porque, como saben bien, la mecánica tiene memoria…

Además, la especial era muy exigente, con una gran parte del recorrido sobre pistas de tierra y una selectiva zona de trialeras al final, con una navegación muy complicada en algunos tramos, que piloto y copiloto han resuelto con solvencia. «La etapa ha vuelto a ser muy bonita, pero al final había muchísimas piedras. Allí hemos ido con mucho cuidado. También había dunas muy altas que nos han obligado a trabajar al máximo», describe el piloto de Doga, Racing Oil y FN Speed.

Y es que este Dakar está haciendo honor a su fama de rally más duro del mundo. «La verdad es que han puesto un alto nivel de exigencia en el recorrido, ya que la dificultad para las mecánicas y los pilotos cada vez suma más fatiga», reconoce. Y los hechos le dan la razón, porque esta séptima etapa se ha cancelado para las motos, precisamente por el cansancio acumulado por los motards, muy expuestos al frío y la lluvia de estos días. «Pero ahora vamos a por la octava, a tope», asevera el excampeón de España de rallys de tierra.

Está claro que lo dice pensando en la recompensa que le espera al término de la octava especial de este domingo, a él y a todos los supervivientes: la anhelada jornada de descanso en Riad. Antes, la segunda parte de la etapa maratón llevará a la caravana desde Al Duwadimi de vuelta a la capital saudí, en otra larga jornada de 824 kilómetros, incluida una especial de 346 kilómetros. Y luego, un breve día de descanso antes de afrontar la segunda semana de la carrera.

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