Loeb: «Creo que no hemos tenido mucha suerte, pero he estado liderando todos los rallyes que he hecho»

El nueve veces campeón del mundo Sébastien Loeb ha reiterado el potencial del Ford Puma de M-Sport a pesar de haberse retirado del liderato del EKO Acrópolis Rallye de Grecia.

Loeb y su copiloto Isabelle Galmiche salieron del primer tramo del sábado con 19 segundos de ventaja, pero abandonaron a pocos metros del final del tramo cuando la correa del alternador se desprendió de su Puma.

La pareja hizo un esfuerzo frenético para volver a colocar la correa, pero finalmente se les acabó el tiempo. Optaron por no reanudar la carrera el domingo por la mañana, ya que Loeb no veía útil abrir pista durante tres tramos cortos.

Fue el tercer abandono de Loeb en cuatro rallyes para la escuadra británica esta temporada, que empezó muy bien con la victoria en el Rallye de Montecarlo. El fallo del turbo fue el culpable en Portugal, mientras que un problema eléctrico le afectó tras cuatro tramos del Safari Rallye de Kenia.

A pesar de la decepción, Loeb respalda el potencial del Puma y explica que no estaría compitiendo si no creyera que el coche es capaz de ganar.

«Lo he dicho desde el principio», explica Loeb. «Me siento muy bien en el coche y creo que tiene potencial. Me gusta pilotarlo, lo disfruto mucho, y creo que se adapta a mi estilo de pilotaje. Estoy contento con el coche y no me quejo. Cuando estuve con Hyundai en 2020, realmente no pensé que volvería. Pero tuve otra oportunidad y el coche me gustó desde el primer test que hice, así que decidí probarlo».

«Creo que todos los coches pueden ganar, está muy reñido entre todos ellos. El Puma me motiva para hacer algunos rallyes porque me siento bien con él, sólo tenemos que ser capaces de terminar. El WRC es muy exigente con todos los preparativos y, si lo hago, es porque estoy motivado para hacerlo», añade.

«Creo que no hemos tenido mucha suerte», continua, «pero he estado liderando todos los rallyes que he hecho. Para mí, volver unos años después y poder liderar todos estos rallyes creo que no está tan mal».

Entrando en más detalles sobre el problema que acabó con su Acrópolis, el francés cree que el rodamiento del alternador fue el culpable.

«Desmonté todo para aflojar el alternador y poder volver a poner la correa y hacerlo resistente», explicó. «Lo reconstruí todo y estaba en una bajada, así que pudimos arrancar el coche. El motor arrancó, pero 200 metros después se volvió a parar. La correa había saltado de nuevo, así que creo que se rompió el rodamiento del alternador», explicó.

A falta de tres pruebas, aún no se ha confirmado si volveremos a ver a Loeb antes del final de la temporada. Su viejo enemigo Sébastien Ogier, con el que Loeb luchó en Montecarlo, pilotará un Toyota GR Yaris en Nueva Zelanda a finales de este mes.

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