Mazda: tecnología y diseño de vanguardia

  • Desde el motor rotativo a Skyactiv-X, la marca ha demostrado su ingenio a lo largo de las décadas
  • Ser poco ortodoxo requiere algo más que creatividad. Igualmente importantes son la valentía, la perseverancia y el firme compromiso de desafiar los convencionalismos. En Mazda, salirse de las normas establecidas es una tradición, casi una obligación, que se remonta a sus primeros vehículos. Y como muestra la historia, esta actitud es la piedra angular de los mayores logros de la compañía.

Hace unos 90 años, en lugar de copiar conceptos ya existentes, una estrategia típica entre los fabricantes que intentan afianzarse en la industria del automóvil, Mazda equipó su primer vehículo de motor con tecnología desarrollada internamente. El Mazda-Go Type-DA, un motocarro de tres ruedas presentado en 1930, presentaba una transmisión con marcha atrás y fue construido con materiales ligeros, mejorando su eficiencia y agilidad, así como su carga útil.

La diversión al volante y un diseño llamativo, en el mejor de los casos conceptos aplicables a los vehículos utilitarios de la época, era importante para Mazda incluso entonces. Tomemos como ejemplo el Mazda-Go Type GA, que salió a la venta en 1938. Conocido como el “panel verde” por su acabado exterior, el motor de 669 cm3 y la incomparable caja de cambios de cuatro velocidades del vehículo lo hacían sorprendentemente deportivo y al mismo tiempo mejorando su eficiencia en un 20%. Este espíritu pionero y centrado en el conductor ha estado presente en todos los modelos de Mazda desde entonces.

La belleza y la historia de la ciudad de Hiroshima han dado forma al carácter resiliente e independiente de la empresa. Después de que la bomba atómica destruyera gran parte de la ciudad en 1945, Mazda jugó un papel central en la reconstrucción de la ciudad. Su sede, que quedó intacta tras la explosión, albergaría un hospital de campaña y el gobierno local, y la producción de los camiones, vitales para la reconstrucción, se reanudó después de solo cuatro meses.

Cimentando una tradición

Al desarrollar su primer turismo de producción, Mazda se propuso nuevamente diferenciarse de la competencia. El Mazda R360, un microcoche cupé de cuatro plazas, hizo precisamente eso. Con un diseño exterior simpático, ligero e innovador, un comportamiento en carretera cautivador y un precio accesible, se convirtió en un éxito inmediato. Dotado de un motor de cuatro tiempos eficiente y fiable, una transmisión con convertidor de par semiautomático (la primera en Japón) y una luneta trasera de plexiglás, el R360 acaparó el 65% del mercado de microcoches de Japón en 1960, a pesar de su lanzamiento a finales de mayo.

La ingeniería ligera, la diversión al volante y el diseño elegante se convirtieron en las claves diferenciadoras de Mazda. El R360 abrió el camino para los siguientes modelos que vendrían, incluidos modelos tan bellos como el Mazda Luce (1966-73), también conocido como 1500/1800 / R130, o el Mazda Cosmo Sport / 110S (1967-72). La tradición sigue viva hoy en día con el lenguaje de diseño Kodo, que tiene como objetivo capturar la belleza del movimiento y ha hecho a la marca merecedora de numerosos premios internacionales. La última generación de modelos con diseño Kodo combinan formas minimalistas y expresiones simples pero elegantes, como se puede apreciar en el SUV compacto Mazda CX-30 y el Mazda3,  ganador del  World Car Design of the Year 2020.

Volviendo a la década de 1960, las circunstancias impulsarían nuevamente a Mazda a explorar nuevos territorios. En la época del lanzamiento del R360, una consolidación de la industria iniciada por el gobierno nipón amenazó con obligar a los fabricantes de automóviles más pequeños como Mazda a fusionarse con marcas nacionales más grandes. Con el objetivo de mantener su independencia, Mazda se centró en una nueva tecnología y firmó un acuerdo de licencia con NSU para desarrollar el motor rotativo Wankel del fabricante alemán.

Tecnología minuciosamente diseñada

El motor NSU, como Mazda descubriría más tarde, presentaba numerosos desafíos. Una actitud perseverante sirvió a la empresa durante los años de desarrollo que siguieron. Su experiencia, que se remonta a la década de 1920 como fabricante de maquinaria y otros equipos industriales de precisión,  también resultó de gran valor durante el minucioso proceso de rediseño del motor rotativo. Otros muchos fabricantes, incluidos algunos de los mayores grupos automovilísticos del mundo, siguieron a Mazda en el cierre de acuerdos de desarrollo con NSU en la década de 1960, pero solo la marca de Hiroshima pudo comercializar con éxito vehículos con este tipo de motor. Todos los demás se rindieron.

Mazda lanzó su primer automóvil con motor rotativo, el antes mencionado Cosmo Sport / 110S, en 1967. Este impresionante coupé deportivo biplaza de 940 kg presentaba un diseño de la era espacial y un motor de doble rotor con un sonido peculiar, el primero en un modelo de producción, que entregaba 110 CV (y posteriormente 128) con tan solo 982cm3.

Compacto pero potente, el rotativo reforzó la obsesión de Mazda por la ingeniería ligera y llevó más allá sus límites con tecnología y diseños poco comunes. Con su morro bajo, el legendario Mazda RX-7 (1978-2002) fue diseñado exclusivamente para el motor rotativo. Mazda vendería casi 2 millones de vehículos rotativos, incluidos más de 800.000 unidades del RX-7, lo que lo convertiría en el modelo con mecánica rotativa más vendido de la historia. Y en 1991, el Mazda 787B se convirtió en el primer y único automóvil hasta la fecha con este tipo de motor en ganar las 24 Horas de Le Mans.

Redefiniendo un clásico

Este hito supuso un auténtico logro para Mazda, gracias a una tecnología de motores que la competencia había desechado completamente. Otro fue sin duda el Mazda MX-5. Lanzado en 1989, condensó la experiencia acumulada de la marca con un diseño de deportivo ligero y eficiente de menos de 4 metros con tracción trasera. Resucitando el nicho de mercado de biplazas accesibles, Mazda lo convirtió en un gran éxito. Tres décadas después, el MX-5 continúa redefiniendo el placer de conducir y es, con todo merecimiento, el roadster más vendido de la historia.

Varios competidores han creado modelos propios para competir con el MX-5 a lo largo de los años, pero ninguno ha alcanzado apenas una pequeña parte de su popularidad. Es un ejemplo entre muchos de los Mazda que entran en áreas tecnológicamente inexploradas (o desatendidas) que luego llamarían la atención de la industria. Es el caso, por ejemplo, de los vehículos de bajas emisiones. El concepto híbrido Mazda EX005, presentado en 1970, utilizó un motor rotativo para recargar las baterías que alimentaban sus motores eléctricos. Tres años más tarde, la compañía presentó el Mazda CVS Personal Car, un concept de monovolumen eléctrico con tecnología de conducción autónoma. Y el microbús Mazda Bongo Sky Lounge, presentado en 1983, hacía funcionar su aire acondicionado a partir de energía solar.

Mazda también vio un potencial temprano en el hidrógeno. El Mazda Demio FCEV, presentado en Kioto en 1997, está considerado como uno de los primeros conceptos viables de turismos con pila de combustible del mundo. Por su parte, el concepto HR-X (1991) utilizaba un motor rotativo de hidrógeno, al igual que el Capella Cargo (1995), un Mazda 626 wagon probado en vías públicas. Le seguirían otros modelos rotativos de hidrógeno, incluidos el Mazda RX-8 bi-fuel y el monovolumen Mazda5 / Premacy ofrecido en leasing a empresas en Japón. La compañía también fabricó versiones eléctricas enchufables del Premacy con un motor rotativo propulsado por hidrógeno como extensor de autonomía. El sistema evolucionó en 2013 con una versión de producción limitada del Mazda2 / Demio EV, cuyo pequeño motor de un solo rotor duplicó la autonomía de la batería de este modelo urbano mientras funcionaba con gasolina, propano o butano. Hoy es el Mazda MX-30, el primer modelo 100% eléctrico de la marca, que montará en un futuro próximo un motor rotativo que alimentará las baterías de este nuevo SUV.

El futuro, ahora

Los modelos en los que se plasman los genes inventivos de Mazda son muy diversos. Su concept MX-02, presentado en el Salón del Automóvil de Tokio de 1983, presentaba un Head Up Display y dirección en las cuatro ruedas, mientras que el Mazda 626 4WS (1987) sería uno de los dos primeros automóviles en incluir este singular sistema de dirección. El Eunos Cosmo, un exclusivo coupé deportivo (1990-95), fue el primer automóvil del mundo en incorporar un sistema de navegación GPS con pantalla táctil. El Mazda MX-3 coupé (1991-98) estaba disponible con el V6 más pequeño del mundo, un 1.8 litros que avanzaba la tendencia a la reducción de las cilindradas que se ha producido durante esta última década. Y en 1993, el Mazda Xedos 9 fue el primer modelo de producción disponible con un motor de ciclo Miller, que combina el cierre retardado de la válvula de admisión con un sobrealimentador para producir más potencia y aumentar la eficiencia. La experiencia de Mazda en este campo se plasmaría posteriormente en la exitosa tecnología Skyactiv.

La gama de motores Skyactiv-G de gasolina y diésel Skyactiv-D actuales, que ofrecen relaciones de compresión extremas, ofrecen una combinación excepcional de potencia y eficiencia en uso real, lo que supone también menores emisiones. Dicha gama forma parte de la tecnología Skyactiv, que se presentó en 2011 de la mano del CX-5, y que incluye también transmisiones, carrocerías y chasis más ligeros y resistentes. El proceso de desarrollo de Skyactiv fue el ya tradicional en Mazda: explorar incansablemente formas de evitar el pensamiento convencional para conciliar elementos aparentemente contradictorios: potencia frente a bajo consumo o dinamismo frente a confort, siempre con el objetivo de ofrecer la mejor experiencia de conducción posible.

Más recientemente, Mazda ha llevado el placer de conducción eficiente un paso más allá con el lanzamiento en 2019 del motor Skyactiv-X en el CX-30 y Mazda3. Una auténtica revolución en el campo de la combustión interna, ya que se trata del primer motor de gasolina de producción del mundo que utiliza encendido por compresión controlado por chispa, uniendo así lo mejor de las mecánicas de este tipo. Por último, estas últimas semanas ha llegado a los concesionarios el nuevo Mazda MX-30, un SUV compacto 100% eléctrico con el nuevo motor e-Skyactiv que viene a romper con los estereotipos de la conducción que ofrecen los vehículos que incorporan esta tecnología.

Basándose constantemente en su experiencia para buscar nuevos caminos: es la clave de la historia de Mazda, lo que le ha permitido sobrevivir y florecer durante décadas como un pequeño fabricante de automóviles en circunstancias a menudo desfavorables. Después de 100 años, estas experiencias han forjado el carácter de Mazda: innovador, ambicioso, decidido y, por supuesto, creativo, y son las que hacen de ella una marca extraordinariamente única.

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