Sorpresa mayúscula la que se llevaron los vecinos de El Escobonal (Güímar), en Tenerife, al escuchar en plena madrugada del pasado lunes los rugidos de un coche de rallys, saltándose el confinamiento al que todos estamos obligados.
Lo sorprendente del caso es que no era una emergencia o algo parecido que pudiera justificar su acción de rodar a altas velocidades en plena pandemia del coronavirus.

Fue sobre la 1.30 horas de la madrugada del inicio cuando un Citroën Saxo de color rojo de un piloto tinerfeño que ya está localizado y que lo normal es que no se le vuelva a tramitar licencia federativa por su gran imprudencia.
El ‘rugido’ del motor del vehículo despertó a varios vecinos de la localidad, quienes se mostraron “muy disgustados” por la situación.
Los que somos amantes del mundo del motor pedimos prudencia y responsabilidad, la que la inmensa mayoría cumple, por lo que solo podemos mostrar nuestro malestar y máxima repulsa por una acción individual de irresponsabilidad que no puede dañar al resto del colectivo.

