Me has inculcado gran parte del conocimiento que pueda tener ahora mismo sobre el mundillo de los rallyes, después de casi tres años corriendo en esta especialidad que para mí fue amor a primera vista.
Has sido mi mejor maestro, mi hermano mayor en las carreras, y a veces casi hasta un padre.
Por eso y por la amistad que hemos construido desde que nos conocimos, soy perfectamente consciente de que tus obligaciones laborales y familiares son cada vez más difíciles de compaginar con el programa deportivo que estamos haciendo.
Eso me lleva a entender mejor que nadie que, llegados a este punto, debamos decirnos un “hasta luego”…
No sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí. Te deseo lo mejor a nivel personal y deportivo, porque te lo mereces.
Ojalá que en un futuro nuestros caminos vuelvan a encontrarse.
Eternamente agradecido por tu cariño, profesionalidad y entrega,
Jose Pintor.
¡Un abrazo enorme, amigo!