Carlos Padilla: «La ingratitud de la competición»

La suerte no estuvo del lado de los grancanarios Carlos Padilla y Patricia Procopio en el 71º Rally Costa Brava, primera cita el Campeonato de España de Rallyes para Vehículos Históricos ya que su Ford Escort MKII se averió en los primeros compases de la cita catalana.
Carlos Padilla
La ingratitud de la competición. Tras unos cuantos días de preparación-unos cuantos días de preparación en casa con videos y notas de otra persona, adoptándolas como ‘nuestras’- y luego sobre el terreno desde el martes por la tarde, corrigiendo algunas cosas, con 3 pasadas por tramo.
Estábamos ya preparados para salir, con muchas ganas, a correr el Costa Brava, y con unas mínimas garantías de correr con ‘seguridad’ .
Lamentablemente, un enorme atasco en la salida de la autopista de camino al parque cerrado motivado por una avería de un vehículo, nos tuvo más de 40 minutos en una cola de coches, que hizo que el embrague se resintiera.
Nada más llegar al primer tramo ya noté un tacto diferente en el mismo, teniendo muchos problemas para arrancar en el tramo. De hecho lo hicimos con 3 segundos de retraso, pero pudimos hacerlo cuando ya me daba por muerto.
Pudimos salir y bueno, enseguida nos pusimos a correr muy concentrados los dos, animados por la magia de la noche y sus innumerables flashes de las fotos de los muchos espectadores que había. No saben cómo anima ver a tanta gente al borde de un tramo nocturno.
Conseguimos abstraernos del ‘problema’ y firmamos un excelente tiempo (3º en la categoría ) y, además, muy cerca de los líderes . Y bueno, lamentable,  al llegar al control stop ya no tenia pedal alguno y nos costó un montón salir del mismo.
La sospecha diagnóstica se confirmó con la llegada a la asistencia, ya fuera de carrera, y no pudimos salir en la jornada del sábado . Una pena, pero también una alegría por el tiempo obtenido en ese único tramo y, sobre todo, comprobar que el resto funcionó como un reloj suizo: motor, comportamiento del coche, frenos, cambio, neumáticos (logramos calentarlos en pocos metros) y solo un bombín de embrague nos quitó la sonrisa de la boca.
Luego el equipo Davo Sport, con John a la cabeza y su mujer, nos confortaron con una excelente cena en su carpa con calefacción de su asistencia.

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