Ogier estaba a punto de conseguir su tercera victoria consecutiva en el Campeonato del Mundo de Rallyes de la FIA cuando el neumático delantero izquierdo de su GR Yaris Rally1 empezó a perder aire. A pesar de sus esfuerzos, el francés perdió ante su rival de Hyundai Ott Tänak por dos décimas de segundo en el final más ajustado de la historia del WRC. Sassari – Argentiera, que fue el Wolf Power Stage de final de rallye, ha sido responsable de un sinfín de dramas a lo largo de los años.
En 2018, Thierry Neuville robó la victoria por 0,7 segundos después de superar a Ogier, que pilotaba para M-Sport Ford en ese momento, por 1,5 segundos en el tramo. Un año más tarde, cuando Tänak estaba en Toyota, un fallo en la dirección asistida a mitad de tramo privó al estonio de una victoria que parecía garantizada.
El propio Jari-Matti Latvala ha estado en el otro lado de la balanza como piloto. En 2011, en el Rallye de Jordania, Ogier se impuso al finlandés por 0,2 segundos.
«Es curioso cómo va la vida a veces», dijo Latvala. «Ya lo vivimos con Ott Tänak en 2019. Tuvo un problema con la dirección, así que perdió la victoria. Tänak ha perdido una victoria en este tramo en el pasado, y la ha recuperado. Ogier ganaba por 0,2 y ha perdido. Las cosas que experimentas y las que ganas, un día tienes que devolverlas; así es la vida», sentenció.