Crucé la meta de un rally muy especial.
Salió bien, disfruté cada kilómetro y di todo como copiloto… pero esta vez todo se sintió diferente.
Volver a ponerme el casco, subirme al coche y concentrarme en cada nota no fue fácil. Han sido días duros, de muchas emociones y de aprender a convivir con un vacío enorme. Aún así, en cada curva sentí una fuerza especial acompañándome
Este rally me recordó que, incluso cuando la vida golpea fuerte, siempre hay una manera de seguir adelante, de respirar hondo y continuar el camino.
Gracias a todos los que han estado cerca, por los mensajes, el apoyo y el cariño. Gracias a mi súper equipo por todo, y a mi familia porque aún en momentos así sacamos la fortaleza para apoyarnos los unos a los otros y seguir adelante.
Y gracias a ti, mamá, porque sé que de alguna forma ibas conmigo en cada kilómetro.