Preguntar a una mujer si quiere ver sus genitales es un acto profundamente machista, irrespetuoso y humillante. Y quienes trabajamos dentro de este deporte sabemos perfectamente que las mujeres todavía tenemos que demostrar constantemente nuestra profesionalidad en entornos donde muchos siguen creyendo que no pertenecemos ahí.
Las comisarias, cronometradoras, oficiales y voluntarias dedicamos horas, esfuerzo y responsabilidad para que una prueba salga adelante, aguantando calor, frío, quitando horas de nuestras familias, etc, igual que nuestros compañeros hombres y merecemos el mismo respeto que cualquiera de ellos. No estamos en un rally para soportar comentarios sexuales, actitudes chulescas ni conductas denigrantes disfrazadas de “humor”.
Por eso considero acertada y necesaria la descalificación inmediata del piloto. El automovilismo no puede permitirse normalizar comportamientos así. Si de verdad queremos un deporte moderno, profesional y seguro, hay que marcar límites claros y contundentes frente al machismo.
Y sí, como mujer dentro de este colectivo, estoy enfadada. Porque este tipo de situaciones no solo atacan a la compañera afectada, sino que nos faltan al respeto a todas las que trabajamos cada fin de semana para que este deporte funcione.