Antes de convertirse en un icono del segmento deportivo, la historia comienza con el propio BX: presentado a los pies de la Torre Eiffel y lanzado posteriormente en el Salón del Automóvil de París en octubre de 1982, diseñado por el carrocero italiano Bertone, bajo la dirección de Marcello Gandini, se convertiría en uno de los grandes éxitos de Citroën, con más de 2,3 millones de unidades producidas hasta 1994. De este éxito surgió, con motivo del rediseño de julio de 1986, la versión más deportiva de la gama: el BX GTi.
Cuarenta años después de su aparición, sigue profundamente arraigado en la memoria colectiva como una de las berlinas más emblemáticas de su época. Concebido en un contexto de fuerte competencia en el segmento de las berlinas deportivas, supo imponer una visión singular: ofrecer prestaciones de alto nivel sin renunciar al confort ni a la versatilidad. Hoy, Citroën celebra este aniversario poniendo de relieve un modelo que encarna a la perfección el espíritu de innovación y audacia de la marca.
UNA BERLINA DISEÑADA PARA CONCILIAR PRESTACIONES Y VERSATILIDAD
Cuando el Citroën BX GTi se incorporó a la gama con motivo del rediseño de julio de 1986, sustituyó al BX 19 GT y al BX Sport con una ambición clara, impulsada por el diseñador Carl Olsen, también responsable del AX y del CX serie 2: aunar las pretensiones deportivas del BX Sport con un mayor confort, digno de una auténtica berlina familiar. Este rediseño incorporaba pasos de rueda delanteros y traseros más anchos, parachoques más envolventes e intermitentes blancos ahora alineados con los faros, mientras que toda la carrocería se beneficiaba de un tratamiento anticorrosión mediante galvanización. Con una longitud de 4,24 metros, el BX GTi presenta una silueta inmediatamente reconocible, con su alerón trasero, sus faros antiniebla delanteros tomados del BX Sport, sus embellecedores de llantas y sus neumáticos específicos. En las ventanillas posteriores y el portón trasero, unos discretos logotipos «GTI» delatan su pertenencia a la familia deportiva de la gama BX.
Bajo el capó, su motor de 4 cilindros con 8 válvulas e inyección electrónica desarrolla 125 CV DIN y un par de 175 Nm a 4 500 rpm, cifras que permiten aceleraciones enérgicas y una velocidad máxima que roza la barrera simbólica de los 200 km/h, con una aceleración que le permitía recorrer un kilómetro desde el arranque en 30,5 segundos, datos notables para la época. Esta eficacia se basa también en un diseño optimizado: con un peso en orden de marcha de tan solo 1.025 kg, el BX GTi presenta una relación peso/potencia de 8,2 kg/CV, digna de un auténtico deportivo, mejor que la de la mayoría de sus competidores, lo que contribuye directamente a su agilidad y dinamismo en carretera.
Más allá de las cifras, el BX GTi seduce por su facilidad de uso en el día a día, ya que ofrece una gran versatilidad y responde tanto a las expectativas de los conductores apasionados como a las necesidades prácticas de un uso habitual.
EL CONFORT DE CITROËN AL SERVICIO DEL PLACER DE CONDUCIR
Fiel al legado de la marca, el Citroën BX GTi incorpora la emblemática suspensión hidroneumática, en este caso más firme que en otras versiones de la gama BX para acentuar su carácter deportivo sin renunciar nunca al confort. Cuatro frenos de disco, dirección asistida y ABS disponible como opción completan un comportamiento en carretera a la vez ágil y tranquilizador. Esta tecnología permite absorber eficazmente las irregularidades de la carretera al tiempo que garantiza una estabilidad inalterable, incluso a alta velocidad. A diferencia de algunos competidores más radicales, el BX GTi consigue así mantener un excelente nivel de confort sin comprometer su carácter dinámico. Esta dualidad constituye uno de sus principales puntos fuertes y contribuye en gran medida a su éxito.
La experiencia a bordo se ve reforzada por un equipamiento especialmente completo para la época: asientos de terciopelo regulables en altura, retrovisor del acompañante eléctrico, cierre centralizado de puertas, cuadro de instrumentos específico de 6 esferas, indicador luminoso de puertas mal cerradas o incluso preinstalación para radio. Como equipamiento opcional, Citroën ofrecía también asientos de cuero, techo solar eléctrico, ordenador de a bordo, llantas de aleación ligera, aire acondicionado y un paquete Hi-Fi, todo lo necesario para convertir el BX GTi en un auténtico coche para jóvenes ejecutivos dinámicos, tan cómodo en la carretera como en la oficina.
UN AUMENTO DE POTENCIA MARCADO POR LA INNOVACIÓN
Con el paso de los años, el Citroën BX GTi evoluciona para mantenerse al día con los avances tecnológicos.
Un hito importante se produce a partir del año modelo 1988, con la llegada del BX GTI de 16 válvulas, propulsado por el nuevo motor XU9J4 de 1.905 cm³, que desarrolla 160 CV a 6.500 rpm. Su velocidad máxima alcanza los 218 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos, con el ABS de serie. Se convierte así en el primer coche francés de gran serie equipado con un motor multiválvulas. Exteriormente, el 16 Válvulas presenta un aspecto más deportivo, con sus paragolpes del color de la carrocería con una banda negra, sus faldones laterales y sus llantas de aleación equipadas con neumáticos Michelin de alto rendimiento. La suspensión incorpora nuevos ajustes, adaptados a las nuevas prestaciones de esta versión. En el interior, el ambiente se tiñe completamente de negro, con asientos de sujeción reforzada y un volante deportivo de tres radios.
Esta llegada relega al GTi de 8 válvulas a un segundo plano dentro de la gama.
En 1989, se añade al catálogo una nueva versión del GTi de 8 válvulas: el BX GTi 4X4, que ofrece un comportamiento sorprendentemente eficaz en carretera, pero también una capacidad asombrosa para circular por pavimentos en mal estado. El sistema de tracción permanente a las cuatro ruedas consta de una caja de transferencia en la parte delantera y un diferencial de deslizamiento limitado en el eje trasero, con una distribución del par del 53/47% entre la parte delantera y la trasera. Un mando eléctrico permite bloquear el diferencial central para salir de las situaciones más difíciles.
La gama GTi siguió evolucionando con el paso de los años: a partir de 1990, toda la gama se adaptó a la gasolina súper sin plomo, lo que redujo su potencia a 123 CV sin alterar ni sus prestaciones ni su consumo. En julio de 1991, se incorporan de serie las llantas de aleación ligera y el volante deportivo del 16 Válvulas, mientras que la dirección asistida pasa a ser de serie en toda la gama y se refuerza el aislamiento acústico. Un año más tarde, en julio de 1992, el aire acondicionado pasa a ser de serie, al igual que la tapicería negra generalizada y el depósito de 66 litros en toda la gama BX. Finalmente, en julio de 1993, con la generalización del catalizador, el BX GTi se retira y desaparece del catálogo, poniendo así fin a una década en la que Citroën no ha dejado de innovar e integrar rápidamente las nuevas tecnologías.
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