La revisión de las restricciones a los motores de combustión, el acuerdo comercial con China y los movimientos en el Parlamento Europeo reabren el debate sobre el futuro de la movilidad. Aconauto reclama que esta nueva etapa incorpore las singularidades de las regiones ultraperiféricas.
Europa está reconsiderando las reglas que marcarán el futuro del automóvil. En apenas dos semanas, Bruselas y Pekín han alcanzado un entendimiento para limitar las exportaciones de vehículos híbridos chinos; Alemania y Francia han pactado una posición común para flexibilizar las restricciones a los motores de combustión a partir de 2035; y los principales grupos del Parlamento Europeo han comenzado a acercar posiciones para suavizar los objetivos de emisiones.
Son movimientos que reflejan un cambio significativo en el debate europeo: la descarbonización sigue siendo el objetivo, pero la competitividad industrial, el acceso a la tecnología y las consecuencias económicas de la transición están ganando protagonismo.
El pasado 16 de octubre, el canciller alemán, Friedrich Merz, llegó a declarar que «el fin del motor de combustión es historia», después de alcanzar un acuerdo con el presidente francés, Emmanuel Macron, para impulsar una mayor flexibilidad regulatoria. Ayer mismo, 20 de octubre, negociadores de tres grandes grupos del Parlamento Europeo acordaron preliminarmente rebajar al 87,5% el objetivo de reducción de emisiones de CO2 de los turismos nuevos para 2035, frente al 100% exigido por la normativa vigente. Ninguna de estas iniciativas supone todavía una modificación legal definitiva.
Para Aconauto, patronal de los concesionarios oficiales de Canarias, este escenario plantea una cuestión fundamental: si Europa está dispuesta a revisar sus políticas para responder a las necesidades de su industria, también debe hacerlo para reconocer las particularidades de los territorios donde esas políticas se aplican.
«Si Europa entiende que su industria necesita flexibilidad para afrontar esta transformación, también debe entender que no todas sus regiones parten de las mismas condiciones. No podemos diseñar el futuro de la movilidad pensando únicamente en la realidad de los grandes territorios continentales», señala Manuel Sánchez, presidente de Aconauto.
Canarias no puede quedar fuera de las decisiones europeas
La fragmentación territorial, la lejanía del continente, las dificultades de acceso a la recarga doméstica en determinados entornos urbanos y las desigualdades en el despliegue de infraestructuras condicionan las alternativas de movilidad de los ciudadanos canarios.
A ello se suma un parque automovilístico cuya edad media ronda los 15,6 años, una realidad que exige facilitar la sustitución de vehículos antiguos por modelos más seguros, eficientes y menos contaminantes, sin convertir esa renovación en una posibilidad reservada a quienes pueden asumir el coste de las tecnologías más avanzadas.
La patronal defiende que el vehículo eléctrico seguirá desempeñando un papel fundamental, pero considera imprescindible que la transición contemple distintas soluciones tecnológicas y las necesidades reales de familias y empresas.
Esta reivindicación no parte de cero. El artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reconoce expresamente las singularidades de Canarias como región ultraperiférica y permite adoptar medidas específicas para estos territorios. Además, el pasado 10 de septiembre, la Comisión Europea presentó una nueva estrategia destinada a reforzar el reconocimiento de estas particularidades en las políticas comunitarias.
Aconauto considera que la revisión de la normativa de automoción debe incorporar una evaluación específica de sus efectos sobre las regiones ultraperiféricas y contemplar aquellas medidas diferenciadas, adaptaciones o excepciones que puedan estar objetivamente justificadas y resulten compatibles con el derecho europeo.
«No estamos pidiendo renunciar a los objetivos medioambientales. Estamos pidiendo que se nos permita alcanzarlos de una manera compatible con nuestra realidad. Una norma puede ser igual para todos y tener consecuencias muy diferentes según el territorio en el que se aplique», insiste Sánchez.
Una transición que también escuche a los ciudadanos
En un momento en el que Europa debate cómo proteger su industria frente a la competencia internacional y cómo hacer compatible la descarbonización con la competitividad económica, Aconauto reclama que también se escuche a los territorios más alejados de los centros de decisión.
La asociación considera necesario que las instituciones europeas y españolas incorporen activamente a las regiones ultraperiféricas en esta revisión, para garantizar que las decisiones que marcarán el futuro del automóvil contemplen sus necesidades de movilidad y sus condicionantes económicos y territoriales.
«Europa está demostrando que sus políticas pueden revisarse cuando la realidad lo exige. Lo que pedimos es que esa misma voluntad de adaptación llegue a Canarias. Porque una transición que no tiene en cuenta las posibilidades de sus ciudadanos corre el riesgo de dejar a muchos atrás», concluye Manuel Sánchez.

