El piloto francés de Haas Romain Grosjean sufrió un espectacular accidente en la primera vuelta del GP de Bahréin de F1, en el que su coche se estrelló contra las vallas y se incendió. Afortunadamente, el galo salió vivo, con algunas zonas en las manos y tobillos quemadas y, quizás, también una costilla rota.
El brutal accidente tuvo lugar nada más comenzar la carrera. Grosjean salía penúltimo y al llegar a la curva 3 del circuito de Sakhir tuvo un toque con el Alpha Tauri de Kvyat. Su Haas salió despedido contra las vallas de protección y nada más colisionar el bólido ardió.
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