Se les incendia su coche en Italia y nadie les ayuda…

Durante la tercera especial del Rally dei Laghi (Italia), celebrado el pasado 28 de febrero, un coche se sale de la carretera y acaba en la maleza. Este es el Renault Clio R3C de Michael Della Maddalena y Federica Mauri.

Hay matorrales y ramas secas. Y el catalizador caliente del automóvil encuentra un terreno fértil para iniciar un incendio. El enésimo que hemos visto en la última década cuando se trata de un coche de carreras que está equipado con un catalizador.

Al día siguiente del accidente, la joven copiloto se desahoga a través de su perfil personal de Facebook, lanzando un comunicado que no involucra a los organizadores, sino a la dirección de la carrera.

Federica Mauri

«¡Aquí estoy! Después de 24 horas de lo sucedido, para denunciar lo ocurrido en una red social, porque los que cometieron un error no se responsabilizaron. Me refiero a la gestión de carrera del Rally dei Laghi, al que pagamos una cuota de inscripción para tener unos servicios que nos fueron negados cuando los necesitábamos. Me refiero a las tripulaciones que, al ver a una chica de 19 años en medio de la carretera con un cartel de SOS más grande que ella, prefirieron evitar pararse y tomarse un tiempo para ayudarnos”.

«Cuando nos salimos Michel me ayuda a salir y trato de quitarle todo el vidrio que tiene sobre él y en la boca. Al ver la situación, el comisario llama inmediatamente al director de carrera, pide una ambulancia y pide detener la prueba dos veces. La dirección de carrera responde que la especial debe continuar”.

“En unos segundos veo que las llamas comienzan a subir. Inmediatamente Michel presiona el botón de extinción. Mientras tanto, el comisario ya había informado de la necesidad de bomberos, pero nadie hace nada, ya ni le responden”.

«Trato de pensar y la única solución que encuentro es conseguir ayuda de los otros equipos con sus extintores, así que le pido al inspector el letrero de SOS, ya que el mío ya estaba quemado, y subo a la calzada, me pongo en el medio y levantando el cartel para tratar de detener a los siguientes equipos. Pasan los números 40 y 41, me ven, me esquivan y aceleran”.

“Luego se justificarán con diferentes versiones: no me vieron, me vieron, pero no vieron el cartel de SOS, vieron una situación de confusión que no lograron descifrar. Evito comentar. Después de media hora sin nada absoluto, cuando queda poco por salvar, llega una camioneta de Protección Civil que intenta poner en marcha la bomba y ¿adivinen qué? La bomba no funciona. Después de quizás una hora incluso más, cuando solo queda un cuerpo gris y quemado de nuestro R3 rojo y amarillo, llega el Cuerpo de Bomberos”.

«Luego me dirijo a la dirección de carrera, informo la falta de ayuda y el comportamiento incorrecto de los participantes, pero me dicen que como no creían que estuviéramos en peligro de muerte, debería haber mostrado el signo de OK y no el de SOS”.

“Así que lo que debería haber hecho era mirar pasivamente nuestro coche ardiendo sin hacer nada, ignorando el hecho de que el humo había subido y también cubría la calzada, volviéndose peligroso para los otros competidores también…»

 

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