Isidre Esteve regresa de su Dakar más complicado

-El Repsol Toyota Rally Team ya está casa después de haber aterrizado esta madrugada en Barcelona, tras completar la edición más dura del Dakar en Arabia Saudí.

-El piloto ilerdense fue más veloz que nunca al volante de su Toyota Hilux T1+ adaptado, y demostró su capacidad de superación ante las grandes dificultades que le tocó vivir junto a su copiloto Txema Villalobos en la épica etapa del Empty Quarter.

-«Hemos corrido mucho desde el principio, pero quedarnos sin diferencial delantero en la parte más difícil hizo casi imposible que siguiéramos adelante, aunque lo conseguimos».

-«Habíamos trabajado mucho para estar lo más arriba posible. Para nosotros ha sido importante acabar todos los días, tener todos los waypoints y estar siempre al final de cada etapa».

 


El Repsol Toyota Rally Team ya está en casa, después de haber subido al podio como finisher del 46º Rally Dakar, en Yanbu (Arabia Saudí). Isidre Esteve, su copiloto Txema Villalobos y el resto de componentes del equipo apoyado por Repsol, MGS Seguros, TOYOTA GAZOO Racing España y KH-7 consiguieron completar una carrera que empezó casi a pedir de boca, pero que se convirtió en una odisea épica en la etapa más dura, en el inhóspito desierto del Empty Quarter. Simplemente llegar a la meta después de ese revés deportivo fue todo un triunfo para el equipo español.

«Ha sido el Dakar más difícil, para mí y para todo el equipo. Hemos corrido mucho desde el principio, desde la etapa prólogo, en cada kilómetro, pero la mecánica no nos acompañó y sentenció nuestra carrera a nivel deportivo. Volvemos con la sensación de que podía haber ido mejor, porque habíamos trabajado mucho para estar lo más arriba posible», reconoce Isidre Esteve.

Y ese trabajo se notó, ya que justo antes del ecuador de la carrera el Repsol Toyota Rally Team ocupaba la 24ª posición absoluta, bien encaminado hacia el objetivo final de entrar en el Top 20. Entonces llegó la etapa reina, la crono de 48 horas en el Empty Quarter. «Afrontábamos esa etapa con una ilusión tremenda, porque teníamos ritmo. Y la primera parte de la misma fue genial; hicimos más de 400 kilómetros rodando siempre en el grupo de los 20-25 primeros. Después, cuando al día siguiente se rompió el diferencial delantero en la parte más difícil de la carrera, con 100 kilómetros sobre dunas superblandas por delante, todo se torció. Si ya era difícil cruzar las dunas cuando el coche iba bien, sin el diferencial delantero era imposible», asevera el piloto de Oliana (Lleida).

Isidre Esteve explica la odisea que vivieron a continuación para salvar la situación y seguir en carrera: «Nos quedamos clavados en dos sitios y tardamos más de cinco horas para sacar el coche, cada vez. Nos dijimos: nadie nos vendrá a sacar; o salimos nosotros o dejamos el coche y nos vamos en helicóptero. Nos planteamos ir paso a paso y sacar el coche como pudiéramos Se hizo de noche y creo que tomamos la buena decisión de parar a dormir, porque en aquellas condiciones era imposible hacer las dunas a oscuras. Nos levantamos a las 5 de la mañana, y unas horas más tarde de la teórica jornada de descanso llegamos por fin a la meta».

La determinación de Isidre y su inseparable copiloto Txema Villalobos tuvo una recompensa merecida: seguir en carrera con todas las de la ley. Eso sí, sin disfrutar de esa jornada de descanso, ya que el equipo tuvo que dedicar ese día a recorrer los mil kilómetros que los separaban de Riad, para reencontrarse con la caravana en la media parte de la carrera en la capital saudí, y luego reparar el coche durante toda la noche. «Para nosotros ha sido importante acabar todos los días, tener todos los waypoints (puntos de paso obligatorios) y estar siempre al final de cada etapa», afirma, poniendo en valor el mérito deportivo de no rendirse jamás.

«Pero el retraso acumulado antes de la etapa de descanso no se podía recuperar. Aunque quedaba una semana de carrera, arrastramos siempre la situación. En esta carrera, cuando acumulas retraso, los mecánicos tienen que trabajar más de la cuenta y se complica todo mucho de verdad», añade.

De este modo, el rendimiento deportivo del Repsol Toyota Rally Team no se reflejó en la clasificación, aunque el Toyota Hilux T1+ número 235 figura en una honrosa 22ª posición entre los vehículos T1+. «Los cambios que habíamos hecho en la Baja Aragón y el Rally de Marruecos, previos al Dakar, habían funcionado. Desde la etapa prólogo vimos que podíamos correr mucho y, de hecho, los parciales eran muy buenos. Es por eso que sabe mal que después surjan contratiempos que no habíamos previsto», valora.

Y es que la odisea en el Empty Quarter privó a Esteve de traducir su ritmo y consistencia en la general. Este año, el piloto ilerdense ha conseguido mejorar la configuración de los mandos adaptados por Guidosimplex en el volante con los que maneja su Toyota Hilux T1+. Sobre todo, el del freno, que en los coches de competición sirve para colocar el coche, además de para detenerlo cuando hace falta.

Así pues, por primera vez desde que compite en coche, Esteve ha podido utilizar el freno como un elemento más de su arsenal de pilotaje para ser más rápido y pelear con los mejores con sus mismas armas, sin que su discapacidad suponga un hándicap. «Sabíamos que teníamos la confianza del coche, que podríamos correr y que nos encontrábamos mejor que nunca», confirma el piloto, cuya experiencia demuestra que el automovilismo, y en concreto la modalidad del rally-raid, es un deporte totalmente inclusivo.

«Ahora tenemos que analizar qué ha pasado y cómo evitarlo de cara a próximas ediciones», concluye. Isidre Esteve ha disputado 19 ediciones del Dakar, 10 en moto y, a partir de la lesión medular que sufrió en una carrera en 2007, otras 9 en coche. Sobre dos ruedas, el de Oliana era uno de los candidatos fijos a la victoria y sumó dos cuartas posiciones como mejores resultados. En coche, terminó 21º en 2018 y 2019, a las puertas de ese Top 20 por el que está decidido a volver a pelear.

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