«Si no entra nada y con una desaceleración normal, no debe pasar nada, pero entraron los tubos dentro y se podía haber liado bien. Ha quedado en una anécdota y ahora toca recuperar la pierna izquierda mía y las rodillas de Víctor, que todavía está ahí un poco renqueante. Y a pensar en la en la siguiente», pronosticó.
Recuerda que «tenía el mal sabor de boca del Ciudad de Laguna del año pasado, que nos quedamos en el primer tramo, a tres kilómetros de la salida, y como Jacob no podía, se alinearon los astros. Y en un comentario de esos de cafetería, porque soy un puñetero bocazas, dije: todavía tengo el casco, que no lo he vendido, y el mono. Y saqué un permiso participación y nada, las cosas de bocaza de uno».
«Evidentemente el equipo este año está sufriendo porque el coche, lo ve todo el mundo, va completamente blanco. La ambición era hacer el Trofeo de Canarias de Rallyes y volver a ganar el Campeonato, pero para lograrlo había que acabar las carreras e ir sumando puntos. Y no ha sido el mejor año. En el Rally Norte hubo que abandonar, en el Telde muchísimos problemas y acabaron arrastrándonos con este guantazo. A partir de ahora, con calma, a recuperar el coche, que gracias a Dios no tiene tanto impacto como lo que aparentemente podría parecer», informó Nacho.

Después de una dilata carrera deportiva, donde «la primera vez que competí fue en el año 1994″, en La Laguna de este año «fue la primera vez que me tienen que evacuar a un hospital, y me he da unas cuantas tortas por medio. Cuando te evacúan a un hospital te haces mirar las cosas dos veces. Llevo una semana de baja laboral y las cosas se complican un poco. Con 50 años me digo: «Mira, chaval, creo que esto igual le toca a otros, ¿no?. Pero bueno, vamos a ir paso a paso. Ahora que nos vean los los especialistas, intentar recuperar bien y y a pensar en la siguiente».
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