Hoy hace 10 años: 21 de noviembre de 2015
Ahí estaba yo: con un mono tres tallas más grande, un casco prestado (lo rotulé un poco cutre pero a mí me parecía que me iba al Mundial), y un gorro del ERC: un campeonato al que entonces ni imaginaba que algún día llegaría. Fue en el Rallysprint Valle de Laciana.
Corrimos la primera sección de noche, nevando y al día siguiente se canceló la etapa. Recuerdo perfectamente cómo me pasé la noche mirando por la ventana, rezando para que no cuajase y poder correr. No pudo ser… y lloré, claro. Porque cuando pones el corazón en algo, duele tener que frenarlo de golpe.
Pero con el tiempo entendí algo: ese día no me cerró una puerta, me abrió un camino.
Después de aquel debut que terminó antes de tiempo, vinieron muchos más rallys, oportunidades, aprendizaje, personas increíbles… y, ojo! Al final si que corrí rallys de nieve de los de verdad con ruedas de clavos! Aunque aquella mañana en Villablino hubiéramos salido del parque cerrado con nuestras ruedas de calle al tramo con los ojos cerrados jeje. Hoy miro atrás y solo siento gratitud.
Por la niña que temblaba de frío y de ganas dentro de un mono gigante. Por la gente que confió en mí cuando apenas tenía experiencia, por quienes me sentaron a la derecha sin dudar, y por todas las personas que me han regalado sus consejos, su tiempo y su ayuda hasta el día de hoy: sigo aprendiendo de absolutamente todos: copilotos experimentados, principiantes, cronometradores, equipos, pilotos, mecánicos, organizadores… DE TODOS.
Y miro hacia adelante con la misma ilusión de entonces, pero con mucha más historia a mis espaldas. Con ganas de seguir escribiendo capítulos entre notas, monos (ahora de mi talla jijiji), cascos con pegatinas mas bonitas, y ESA MAGIA QUE SOLO LOS RALLYS NOS SABEN DAR
10 años después, sigo aquí, y sigo soñando.