Detrás de ese momento hubo horas que nadie vio, sacrificios silenciosos, consejos de amigos, días en los que todo parecía ponerse negro. Más de uno nos dijo que vendiéramos el coche, que estaba gafado… Pero nosotros elegimos creer. Elegimos seguir. Elegimos poner ilusión por delante de todo.
Este coche no es el más rápido, pero está hecho con cariño, con trabajo y con corazón. Y eso lo cambia todo.
Y cuando llegamos al control stop y vimos a la familia y a la asistencia esperándonos… Ahí entendimos que cada noche sin dormir, cada problema y cada piedra en el camino habían valido la pena. Fue un momento que se queda para siempre.
Gracias de corazón a los que estuvieron ahí esperando, emocionados, empujando como siempre. Esto también es de ustedes.
La velocidad llegará con el tiempo… pero la ilusión ya nos llevó hasta aquí